Pedagogía musical activa para el lenguaje musical

Pedagogía musical activa para el lenguaje musical por Cris Rodríguez

El Lenguaje Musical es una herramienta universal para que los músicos podamos tocar juntos sea cual sea nuestra procedencia. Este lenguaje musical lleva enseñándose de la misma manera en los conservatorios desde hace cientos de años. Sin embargo, desde hace tiempo, existen diferentes sistemas que han ido mejorando los métodos de aprendizaje del Lenguaje Musical a través de la pedagogía activa y significativa.
En este artículo, Cris Rodríguez hace un análisis en profundidad de los métodos de aprendizaje musical que mejor resultados arrojan hasta el momento.

1- Definición:

El Lenguaje Musical es el equivalente musical al abecedario de cualquier idioma. Pero a diferencia de las lenguas que hay en el mundo, el lenguaje musical es universal y por eso músicos de distintos países pueden tocar juntos y comprender, interpretar y sentir la música del otro, sea cual sea su procedencia. Debido a esto, es una disciplina básica en el aprendizaje de nuestro alumnado y un punto de partida esencial para cualquier persona que quiera aprender música o tocar un instrumento. Es el paso necesario para leer, escribir, comprender y transmitir todo lo relacionado con el mundo musical.

2- Enfoque educativo:

Si lo vemos como una materia, el lenguaje musical es la disciplina que estudia los signos con los que se representa la música. Además, se trata de un todo, pues abarca la forma de plasmar la altura de los sonidos, su duración, la forma de sonar, la velocidad con que deben ejecutarse y cualquier otro aspecto relevante relacionado con el sonido y la música.

No obstante, no podemos verlo como algo exclusivamente teórico ni tampoco como un impedimento ni para la interpretación canciones/obras aprendidas de memoria ni como entorpecimiento o bloqueador para desarrollar la creatividad musical, la improvisación, etc. El fin siempre debe ser que nos sirva de base para una aplicación práctica. De hecho, la propia notación musical surgió a través de la necesidad de escribir la música para que perdurara y se pudiese interpretar y comprender en cualquier nación y época.

Lo importante siempre debe ser que el alumnado no solo desarrolle la representación escrita y la comprensión lectora musical, sino que también desarrolle la capacidad auditiva, la escucha, la discriminación auditiva, la construcción musical, la creatividad, etc. 

3- Justificación:

De todos estos aspectos surgen la justificación y la respuesta a la necesidad del estudio del lenguaje musical, pero bien es cierto que especialmente en la música clásica y en el entorno de los conservatorios, se lleva muchísimos años y montones de generaciones transmitiendo estos conocimientos con el mismo método, a pesar de que no siempre resultó ser el más efectivo. De ahí que en la actualidad se fuese evolucionando en este campo y se incorporasen paulatinamente nuevos métodos basados en el aprendizaje significativo, la enseñanza activa, etc. Algunos de ellos son sin duda muy interesantes y prácticos para tratar el tema del aprendizaje musical en las aulas, ya sea de conservatorios, escuelas de música, colegios o institutos.

4- Metodologías musicales activas y significativas:

4.1 Método Dalcroze:

Está planteado sobre 3 pilares fundamentales:

La escucha: Las clases incluyen muchas audiciones activas y pasivas.

La práctica: Este método está en contra de la memorización a base de la repetición teórica. La teoría se aprende experimentando con ella porque se busca la auténtica comprensión y la asimilación. Además, siempre se parte de lo conocido para abordar lo desconocido.

La improvisación: El profesor se ayuda de un piano mientras que el alumnado improvisa con el movimiento, las canciones y los instrumentos musicales disponibles en el aula. La improvisación también servirá como instrumento para que el profesor compruebe lo que sus alumnos realmente han asimilado o bien en qué conceptos se debe seguir insistiendo.

Método Dalcroze

Puede ser que los resultados no se vean tan rápido como en los métodos tradicionales en los que se obliga al alumno a memorizar incluso sin entender los conceptos, o bien aquellos sistemas que son puramente teóricos. Lo que sí está comprobado es que una vez asimilados y comprendidos los conceptos, perdurarán más tiempo en la memoria del alumnado y sabrá trabajar con ellos y aplicarlos sin problemas. Es decir, el aprendizaje igual es un poco más lento pero mucho más efectivo.

Hoy en día, se pueden conseguir varios tratados que explican este método en profundidad para poder aplicarlo. Quizás los más prestigiosos sean «La rítmica Jaques-Dalcroze: Una educación por la música y para la música» y «Para ser y sentir la música a través de la rítmica Dalcroze»
Aunque también existen maneras de acercarnos a este método de una manera menos extensa (y económica) como con este «Rítmica y creación: Gesto, movimiento y forma».

4.2 Método Kodaly:

Se trata de un método muy peculiar que trabaja con el solfeo relativo (también denominado Do móvil), la fononimia y el trabajo con canciones.

El solfeo relativo es una manera de enseñar lenguaje musical totalmente diferente a la que se suele seguir en los conservatorios. El nombre proviene de su principal característica: sea cual sea la tonalidad de una partitura, la tónica siempre será llamada Do (tonalidades mayores) o la (tonalidades menores). Así, aunque a simple vista parezca que las únicas escalas que se entonen son las de do mayor y la menor, en realidad se están cantando un sinfín de escalas pero todas con el mismo nombre de notas. Es como utilizar un mismo modelo que adaptamos a cualquier escala ya sea natural o no.

La canción es la herramienta principal para que los alumnos puedan transformar los conceptos teóricos en conceptos útiles y prácticos. En este aspecto se parece a la base del método Dalcroze. Además, para que el aprendizaje sea significativo y totalmente eficaz, se emplea la música tradicional propia del entorno, al menos hasta que ésta esté totalmente asimilada y entonces se puede introducir música extranjera o de otros estilos.

Aunque hablamos de canción y parece que nos ceñimos al canto, en realidad a nivel interpretar instrumentos musicales se emplea exactamente la misma música.

Otro aspecto curioso y novedoso es que incorpora la fononimia (canto mediante signos manuales), lo que nos permite que la asignatura se vuelva en una herramienta inclusiva e igualadora.

Para comprenderlo de forma sencilla, es como llevar la lengua de signos al mundo de la música. Con la forma de colocar las manos y moviéndolas más arriba o abajo, se indica el nombre y la altura de los sonidos. Pero no se trata simplemente de una medida inclusiva ya que, al visualizar la altura del sonido, se refuerzan y facilitan los ejercicios de entonación, afinación, intervalos, etc.

Método Kodaly, lenguaje musical

Existen un par de libros en castellano sobre este método bastante completos. Se trata del «Método Kodaly de Solfeo» y «Educación Musica: Método Kodaly»

4.3 Método Martenot:

Es un método que comparte con los anteriores la premisa de que se debe partir de lo que le resulta familiar y cotidiano a los alumnos para llegar a los conceptos que se les quieran enseñar. En cambio, la principal diferencia es que separa la entonación del ritmo, lo que supone casi un estudio de repentización.

Sus principales objetivos son: consolidar el amor por la música en el alumnado, poner el desarrollo musical al servicio de las otras materias educativas, proporcionar herramientas para canalizarse y autocontrolarse, transmitir los conocimientos teóricos de forma activa y mediante juegos musicales, y educar el oído para acostumbrarlo a la música de calidad.

Aprender lenguaje musical, método Martenot

En cuanto a las herramientas y recursos utilizados, los más destacables son: El educar la voz mediante ejercicios y juegos de imitación vocal, entrenarse en el solfeo mediante juegos con palabras (la frase verbal también la ve como el principio para la realización del ritmo), realizar improvisaciones, y establecer una serie de etapas tanto para la lectura rítmica como para el desarrollo auditivo. Los tres puntos de la lectura rítmica son la asociación, el reconocimiento y la expresión, mientras que para la educación auditiva las etapas son la atención, la audición interior, la formación tonal y la modal.

Finalmente, los juegos y actividades que más abundan en este método son los ecos rítmicos, los patrones de pregunta-respuesta, ejercicios de respiración y relajación (autocontrol y autogestión de energía), y juegos de silencio.

Lamentablemente, la mayoría de los libros y tratados sobre este método se encuentran en francés, siendo bastante difícil encontrar alguno en español.

4.4 Método Willems:

Parte de la premisa de que el aprendizaje musical se realiza de la misma manera que el de la lengua materna. Además, su fin es el de que la música le sirva al alumno para mejorar como persona y desarrollarse íntegramente. En definitiva, la música nos prepara para la vida favoreciendo el desarrollo de todas nuestras facultades humanas.

Lenguaje musical, método Willems

Sus principales metas son lograr que los alumnos amen la música de forma abierta (cualquier estilo, época, etc.), desarrollar la audición, el canto, el ritmo, el solfeo, la armonía y la interpretación musical con instrumentos musicales. Siempre que se trabaje para lograr estas metas, al mismo tiempo e incluso involuntariamente, se estará desarrollando la memoria, la imaginación, la expresión, las habilidades sociales y mentales, el afecto, la creatividad, etc.

Al igual que en los métodos anteriores, las canciones también tienen un papel muy importante y están muy presentes en las sesiones/clases.

Edgar Willems es un autor muy prolífico que ha dejado bastantes libros sobre el tema. Algunos profundizan mucho en la esencia de su método como «Las bases psicológicas de la educación musical», mientras que otros se centran en temas más concretos como «El oído musical: la preparación auditiva del niño» o este con canciones de 2 a 5 notas.

4.5 Método Montessori:

Autodirección, autodescubrimiento, colaboración, juego, trabajo en equipo, imaginación… El método Montessori emplea todas estas herramientas como base de su sistema educativo musical. Aquí se escapa de lo convencional para ofrecer al alumnado la posibilidad de elegir qué quiere aprender y cómo. Los alumnos son autónomos y autosuficientes mientras que los profesores son guías y se encargan de ayudar y supervisar.

No obstante, aunque este tipo de aprendizaje es por descubrimiento, el entorno es fundamental para que podamos asegurar su efectividad. El aula siempre debe estar adecuada a las edades de los alumnos, estar limpia y ordenada, materiales propios de la escuela Montessori y tener elementos decorativos naturales (plantas, flores…).

Lenguaje musical, método Montessori

Con este método además se favorece el fortalecimiento de la autoestima de los alumnos, así como otras cualidades como la tolerancia, la cooperación, el respeto… por lo que suele emplearse con alumnos con ciertas carencias, déficits o incluso ceguera. Es sin duda de los sistemas de enseñanza más inclusivos. El tacto y el oído tienen un papel fundamental aquí, casi incluso más que la vista.

El desarrollo de la escucha y el sentido del ritmo es igual de importante que los métodos anteriores pero lo que lo hace diferente es que el juego y el trabajo en equipo son fundamentales para lograr los objetivos.

Por suerte, se pueden encontrar libros muy económicos sobre este método. Algunos son de la propia Maria Montessori como «El método de la pedagogía científica aplicado a la educación de la infancia» o el «Manual personal de la doctora Montessori». También podemos encontrar guías prácticas para aplicar este método con más de 100 actividades.

4.6 Método Orff:

Se trata de un método alternativo para la enseñanza musical pero que ha tenido muy buena acogida en el mundo de la musicoterapia.

Su base se encuentra en la relación existente entre el ritmo y el lenguaje. A partir de esta raíz, surgen una serie de ejercicios y juegos que se realizan con sílabas de palabras, ritmos con preguntas respuesta, percusión corporal, instrumentos Orff, etc. Todo ello desarrolla al mismo tiempo la capacidad de improvisación y la creatividad en el alumnado.

Una vez más, la música folclórica, tradicional y característica del entorno es de suma importancia para que el aprendizaje sea significativo. Además, este método tampoco es partidario de la excesiva teorización y pone como prioridad el fomento de la propia personalidad del alumno/a.

Lenguaje musical, método Orff

Como peculiaridad, cabe mencionar que utilizan la escala pentatónica en lugar de la de 7 sonidos que es la más habitual en los sistemas tradicionales de enseñanza. También es importante señalar que Carl Orff fue pionero en la introducción de la flauta dulce y los instrumentos de placas en las escuelas. No obstante, matiza que es importante dominar primero el ritmo y la percusión corporal para luego continuar con los instrumentos citados. Además, siempre se debe partir de lo conocido para llegar a asimilar nuevos conceptos o maneras de interpretar música, razonamiento ya visto en algunos de los métodos anteriores.

4.7 Método Suzuki:

Antes de nada, conviene aclarar que Shinichi Suzuki estaba muy influenciado por las ideas de Piaget, María Montessori, Dalcroze y Steiner, y por eso lo dejamos para el final.

Las premisas de este método aúnan un poco las de los pedagogos anteriores dándole algunas pinceladas particulares. Las más importantes son:

Todo niño/a es capaz de aprender.

El entorno (incluyendo también a los padres) es la principal influencia y un factor decisivo en el proceso de aprendizaje.

Los niños aprenden unos de otros pero cada uno debe hacerlo de forma gradual y a su propio ritmo. Para ello se deben alentar y celebrar los éxitos. El positivismo es muy importante y se debe insistir en la cooperación en lugar de la competencia.

Con la música se mejora la persona y se crea un mundo mejor.

Lenguaje musical, método Suzuki

Para lograr la efectividad del método Suzuki hay una serie de herramientas/recursos imprescindibles: la repetición, la imitación, la escucha de grabaciones, la existencia de recitales de forma muy frecuente, el trabajo con canciones que sean sencillas de memorizar, etc.

Como particularidad, decir que este sistema es partidario de retrasar el aprendizaje de las notas. Es decir, primero el alumnado debe desarrollar el oído y la capacidad intuitiva/creativa, y luego es cuando se empezará con la lectura de las notas musicales.

Sinichi Suzuki nos dejó varios libros sobre su método de lo más interesantes, como «Educados con amor» y «Escuela 1ª para piano»
Si quieres leer una experiencia real de la aplicación de este método, puedes hacerte con «Método Suzuki, de la filosofía a la práctica».

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