El extraño caso de los pianos rectangulares

En la segunda mitad del siglo XIX se construyeron una serie de pianos un tanto peculiares. Parecían ser pianos de cola, pero su caja y forma era rectangular en vez de aliforme. Su existencia fue algo fugaz y se conocían como pianos rectangulares, cuadrados o de mesa.

No se sabe con seguridad si fue inventado por el famoso fabricante de pianos Silbermann o por Friederici, pero sí está documentado que su perfeccionamiento vino de la mano de Petzold. Fue en la década de 1890 cuando se fabricaron más pianos de este tipo. Como decíamos antes, solo se elaboraron en los Estados Unidos.

La particularidad de estos instrumentos radica en que la caja de resonancia es rectangular y las cuerdas se disponen en diagonal y por encima de los macillos/martillos. El teclado, como es lógico, se sitúa en la recta más larga del rectángulo.

Precisamente el hecho de que los martillos/macillos están por debajo de las cuerdas es lo que hace que su sonido sea más pobre, suave y delicado que el de un piano convencional. Además, las cuerdas solo eran simples o dobles, sin formar los actuales grupos de tres. Por supuesto, todo esto, junto con un mecanismo más sencillo, hacían que su precio fuese más barato, pero su rendimiento también era peor que el de los pianos de cola o de los verticales (de pared).

Todavía se conserva alguno de estos extraños pianos. De entre los más conocidos están los que llevaban un marco de hierro fundido de la marca Steinway & Sons, cuyas dimensiones eran el doble de las del prototipo que Zumpe fabricara en el siglo XVIII.

Para quienes no escuchasen hablar de él, Zumpe fue otro conocido fabricante de pianos, establecido en Londres a mediados del siglo XVIII. Durante esta época los pianos cuadrados tenían más compradores que los pianofortes porque eran más baratos, ligeros y el sonido era más suave. Como particularidad, añadir que a diferencia de los pianofortes, estos pianos tan solo tenían 58 teclas, en vez de 88.

La principal razón de que fuesen más baratos, a parte de por tener menos notas y ser más pequeños, radica en la sencillez de su mecanismo. A diferencia del piano, no tenían mecanismo de escape, ni simple ni doble, como tienen los pianos actuales. Esto provoca que el sonido no ofreciese tanta expresividad ni volumen, y por supuesto, había que pulsar con más fuerza.

Si echamos la vista atrás y analizamos la historia y la evolución del piano, resulta que ya habían existido unos instrumentos similares, que todo parece indicar que han sido la inspiración de estos pianos: los virginales.

Los virginales son un tipo de clave, pero de tamaño más reducido, que comparten muchas más similitudes con las espinetas. De hecho, en Italia, la palabra spinetto se emplea para denominar indistintamente a espinetas y virginales.

En cuanto a su forma, es rectangular y por lo general presentaban solo un teclado, aunque existieron modelos con dos teclados, tratando de imitar la fisionomía de los claves. También era frecuente que se ornamentasen con lujosas pinturas e incrustados, según el nivel adquisitivo del propietario/a.

Fueron especialmente populares en Inglaterra y en los Países Bajos entre los años 1500 y 1600 (siglos XVI y XVII). En el siglo XX se han reconstruido y puesto de nuevo de moda por los intérpretes de música antigua.

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