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El legado de la cultura griega en la música.

Grecia se considera el origen de nuestra civilización occidental. Sus grandes conocimientos y descubrimientos marcaron e influenciaron a las civilizaciones posteriores, en casi todos los campos del conocimiento. Pericles, Aristóteles, Sófocles… Grecia fue la cuna de los grandes pensadores que sentaron las bases de nuestro pensamiento moderno. No solo marcaron el camino a seguir en física, matemáticas, arquitectura, etc. También asentaron las bases de la música tal y como la conocemos.

El legado musical de Grecia

A nivel musical, los griegos dejaron un basto legado. La mayor parte de sus fundamentos musicales se mantuvieron durante siglos (como los modos griegos durante la Edad Media) y algunos de ellos aún siguen vigentes hoy en día:

  • Vincularon la música a la métrica y al ritmo de las palabras.
  • Concebían la música como un sistema ordenado y que estaba estrechamente entrelazado con la naturaleza e incluso el universo.
  • Conferían a la música la capacidad de influir en el pensamiento y la conducta humana.
  • Desarrollaron una teoría acústica de fundamentación científica.
  • Crearon una teoría musical ampliamente desarrollada y justificada.
  • Caracterización numérica pitagórica de las consonancias (octava-quinta-cuarta).
  • No se basaban en la lectura musical, sino que los músicos confiaban en su memoria, los convencionalismos y fórmulas musicales que se transmitían de generación en generación.

Algunos de sus fundamentos son la base de teorías que nos parecen ultra modernas, como la musicoterapia (utilizar la música para ayudar a nuestra mente, paliar efectos de ciertas enfermedades o dolencias, reducir la ansiedad, etc.).

La teoría del Ethos y la teoría de las esferas.

Estas dos teorías musicales griegas son a las que más importancia se les ha dado en la historia de la música.

Si deseas ahondar en el cualquiera de estos puntos así como en alguna de las teorías que explicaremos a continuación, te recomendamos consultar dos fuentes ampliamente reconocidas y fiables en el ámbito musical: Historia de la música occidental de Grout y Palisca y el Diccionario Harvard de la Música de Don Randel.

La teoría del Ethos

A lo largo de la historia son muchos los que han estudiado el poder de la música sobre nuestras emociones, nuestros estados de ánimo e ,incluso, sobre nuestras enfermedades y dolencias. A día de hoy se siguen haciendo estudios al respecto, especialmente en el campo de la musicoterapia. Todas estas teorías tienen una base griegas, o de su pariente barroca, la teoría de los afectos.

La palabra griega Ethos significa costumbre o conducta y se asocia también a la personalidad. Por eso esta teoría asocia la música con las emociones y el comportamiento humano.

Según esta teoría existen dos tipos de música:
– La sedante: melódica, de rítmica regular, armonía consonante, y movimientos predecibles.
– La estimulante: al ser lo opuesto a la sedante, induce a la acción y la estimulación de las emociones.

El primero en asentar estas bases fue Damón de Atenas, quien veía importante diferenciar los diferentes tipos de música para que los jóvenes no se inclinaran por los malos vicios. Según él, era necesario escuchar exclusivamente música que transmitiera calma y potenciase las virtudes humanas.

Tras Damón vinieron Aristóteles y los pitagóricos. Ellos relacionan la música con la ética, por lo que consideran que la música es fundamental en la educación para potenciar las virtudes y anular los vicios. Por otro lado, dicen que la música es armonía y, por tanto, tiene el poder de rearmonizar lo que se ha perturbado.

“En las melodías, hay una posibilidad natural de imitación de las costumbres, debido evidentemente al hecho de que la naturaleza de las armonías es variada; por tanto, escuchándolas en su diversidad, uno se dispone de forma diferente a cada una de ellas” (Aristóteles, La Política).

De estas teorías surgen los conocidos como modos griegos. Existían varios modos porque creían que cada uno producía un efecto diferente sobre el estado de ánimo y la mente de cada individuo, tanto positivos como negativos (alegría, crueldad, tristeza, etc.). Esto se desarrollará mucho más durante la Edad Media, con la ya mencionada Teoría de los Afectos.

Algunas fuentes de documentación son la Homilía de San Basilio o Institutione Música, de Boecio. Ambos se centran en que la música calma las pasiones humanas y arregla el espíritu, al tiempo que influencia las emociones y la voluntad del hombre.

Teoría/armonía de las esferas.

El diccionario Harvard de la música la define de la siguiente manera: «Creencia pitagórica según la cual las distancias entre la tierra y los cuerpos celestiales visibles con el ojo desnudo, así como las velocidades a las que estos cuerpos rotaban alrededor de la tierra, estaban relacionadas entre sí según los mismos ratios numéricos que caracterizaban las notas de la escala diatónica. El modelo de esta creencia aparece en el Timeo (35Ass.) de Platón. Los autores de finales de la Antigëdad encontraron seductora esta idea, que Boecio incluyó en la categoría de música mundana (De musica i.2), junto con el pictórico Mito de Er (República 616Bss), aunque Aristóteles (en De Caelo) había rechazado la posibilidad de que produjeran verdaderos sonidos. Tras esta definición se puede ver un ejemplo de emparejamiento de notas con cuerpos celestiales y una relación de defensores tardíos de esta teoría como Johannes Kepler (astrónomo). Cabe señalar que esta definición debería completarse con el apartado dedicado a Grecia en el mismo libro

Según esta teoría pitagórica cada planeta emite un sonido diferente. Este sonido (agudo o grave) dependería de las proporciones aritméticas de las órbitas planetarias. Platón, en su República, completó esta teoría al decir que cada planeta emite una
nota y cada una de esas notas depende de la velocidad y del tamaño de su órbita, y
que está en armonía con las de los demás planetas.

Otros eruditos de otras tierras, como Confucio en China, continuaron desarrollando la Teoría de las Esferas llegando a conclusiones como que si el número 3 es el del cielo y el 2 el de la tierra, todos los sonidos que siguieran la proporción 3:2 armonizarían. Así ya abría intervalos consonantes y disonantes.

Esto no lo describió exclusivamente Confucio, ya que el cosmos de los pitagóricos con los sonidos planetarios ya incluía siete notas musicales con relaciones armónicas entre ellas. De las distancias entre los astros y sus proporciones obtenían cuatro intervalos: 1/1 es unísono, 1/2 es una octava, 2/3 es una quinta y 3/4 una cuarta. Des sus combinaciones surgen los demás intervalos y aparece la definición de tono: el intervalo que separa una cuarta de una quinta. Puedes una idea mejor con esta tabla de las relaciones de los planetas y los intervalos. En total verás que suman tonos.

De Mercurio a Venus: 1/2 tono.De Marte a Júpiter: 1/2 tono.
De Venus al sol: 1 tono y 1/2.De Júpiter a Saturno: 1 tono y 1/2.
De la tierra a la luna: 1 tono.Saturno-Zodíaco: 1 tono y 1/2.
De la luna a Marte: 1/2 tono.

Esta teoría continuó planteándose hasta finales del Renacimiento. Sin duda, las dos figuras fundamentales en el desarrollo de la Teoría de las Esferas fueron Kepler con su obra Mysterium cosmographicum (1596), y Titius Bode (siglo XVIII). Puedes ver un resumen en la siguiente tabla:

Tabla procedente del artículo de Suma, junio 2011.

Puede que todo el tema de los planetas y sus proporciones nos suenen a ciencia ficción, pero lo cierto es que con ello llegaron a los intervalos que aún utilizamos hoy en día.

Cris Rodriguez
Pianista profesional y profesora de conservatorio. Cofundadora de Maldito Piano. Cuando mi trabajo me dá tregua, me escapo a tocar por el mundo adelante para participar en proyectos alucinantes como el Jordan Rudess KeyFest o Rockin'1000. No sé vivir sin música,así que el tiempo que me queda se lo dedico a estos tutoriales.

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