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El rey de los elfos de Schubert

Un caballo cruza el bosque a todo velocidad. Sobre él cabalga un padre con su hijo moribundo en brazos. El niño dice que escucha al rey de los elfos llamándolo, mientras que el padre intenta que permanezca sereno. ¿Caerá el niño en los brazos del rey de los elfos?. Hoy te contamos el lied El rey de los elfos, de Schubert.

Schubert compuso su lied Erlkönig (El rey de los elfos) en 1815, basándose en el poema de Goethe Der Erlkönig. En su temática y estilo podemos encontrar todos los elementos propios del romanticismo: dramatismo, una fina frontera entre lo real y lo sobrenatural y la cercanía de la muerte. Veamos qué nos cuenta Schubert y cómo nos lo cuenta.

La leyenda de El rey de los elfos

El poema de Goethe en el que se basa Schubert data de 1782. La idea de un elfo que tenían es muy diferente al concepto de elfo que tenemos actualmente, influenciado por la obra de Tolkien. La leyenda en la que se basó Goethe para su poema, cuenta que el rey de los elfos es un ser que se aparece a aquellos que van a morir, como presagio de muerte.

Schubert nos cuenta en su lied como un padre cabalga a toda velocidad, cruzando el bosque con su hijo moribundo en brazos (podemos pensar que se dirige a la casa de un médico). El hijo ve como el rey de los elfos se le aparece y se lo cuenta a su padre, que intenta calmarlo, explicándole que lo que ve es producto de su imaginación. El niño cada vez ve más cerca al rey de los elfos, quien intenta tentarlo para que se vaya con él. El padre trata de tranquilizar a su hijo una y otra vez, negando la existencia del rey de los elfos, aunque trata de cabalgar más rápido cada vez. Finalmente, cuando por fin llegan a su destino, el niño ya está muerto.

¿Es real el rey de los elfos o es fruto de la imaginación del niño enfermo? Ni el lied de Schubert, ni el poema de Goethe lo dejan claro. Esto de moverse en una fina línea entre lo real y lo sobrenatural es muy propio del romanticismo. Incluso la leyenda original no deja claro este aspecto. La traducción literal del poema de Goethe no es El rey de los elfos, si no El rey de los alisos, algo que da todavía más ambigüedad a la existencia del rey de los elfos.

Cómo nos lo cuenta Schubert

Como ya explicamos en nuestro análisis de Margarita en la rueca, un lied es una canción alemana compuesta para cantante y piano.

A pesar de que solo canta un cantante, en el lied nos encontramos 4 personajes: el narrador, el padre, el hijo y el rey de los elfos. Esto supone una gran dificultad para la interpretación vocal del poema, pues el cantante debe de tener la expresividad necesaria para representar a la vez el miedo del niño, la sugestión del rey de los elfos y la tensión contenida del padre. Para conseguir la distinción entre personajes, el cantante ha de cambiar sus registros (el hijo más agudo que el padre) o la velocidad (el rey de los elfos canta casi el doble de rápido).

Hay un quinto personaje muy presente durante toda la canción, el caballo, o por lo menos su galope, que nos transmite el piano. Schubert consigue este frenético efecto empleando tresillos.

Igual que la voz del cantante cambia para representar a cada personaje, el piano también realiza diferentes recursos para remarcar este cambio. En las partes que canta el rey de los elfos, el acompañamiento del piano llega a cambiar por completo, creando una atmósfera mucho más amable, frente a la urgencia y el peligro que transmiten la parte del padre y el hijo.

Al final del lied, el piano para de repente (cesa el galope, al llegar al caballo a la aldea). Los acordes finales del piano, junto a un recitativo final, nos narran el fatal desenlace.

Este lied fue compuesto para piano y voz tenor. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX se popularizó el canto con barítonos, por lo que es bastante común encontrarla transportada de sol menor a fa menor.

Aquí dejamos una versión transportada y subtitulada en castellano.

Agus Rodríguez
Creador de contenidos online y experto en marketing digital y RRSS. Cofundador de Maldito Piano. Amante del deporte y la buena comida. La música me ayuda a viajar cuando mi presupuesto no me lo permite.

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