5 anécdotas de la música

5 anécdotas de la Música que quizás no conocías

La historia de la música está llena de anécdotas. Existen anécdotas de la música de todo tipo: curiosas, divertidas, dramáticas e, incluso alguna espantosa, como la del oculista que dejó ciego a Händel y Bach.

Los amantes de la música podemos pasar horas escuchando estas anécdotas de la música que nos acercan a los maestros que tanto admiramos y, de alguna manera, los dotan de una dimensión más humana. Por eso hoy traemos 5 anécdotas de la música que quizás no conocías.

1 – POR DINERO LO QUE SEA.

Cuando se pensaba que a Rossini se le acercaba la hora de morir, se originó una colecta en su localidad para erigir una estatua en su honor. La noticia llegó a oídos del propio Rossini, quien respondió: «Denme los dos mil francos y yo mismo permaneceré quieto sobre el pedestal».

No sabemos a cuánto equivaldrían dos mil francos de esa época, pero seguro que valía la pena pasarse un rato allí subido.

Rossini, amante de la ópera y de la pasta (gastronómica y monetaria)

2 – PÁNICO ESCÉNICO.

Un joven Vladimir Horowitz, a sus 20 años de edad estaba a punto de salir a escena en un prestigioso teatro cuando de golpe, le entró un pánico escénico terrible y se negó a salir a tocar.

Con ese pánico ante la idea de tocar en público, se marchó en busca del gerente, quien le dijo que si no salía a tocar, al menos debería salir a dar explicaciones a su público.

Horowitz salió al escenario decidido a excusarse con los asistentes pero entonces comprobó que no le salía ni una palabra. Vista la situación, prefirió tocar antes que hablar.

Obviamente no hemos visto ese concierto, pero según críticos de la época, fue uno de los conciertos más brillantes que ofreció a lo largo de su carrera.

Horowitz, con más don de teclas que de palabra

3 – Rimski-Kórsakov, el viejo loco.

Durante su etapa de profesor, Rimski-Kórsakov solía mandar exponer los trabajos de orquestación a sus alumnos delante de toda la clase. En una de estas ocasiones, Kórsakov interrumpió la exposición de su alumno Prokófiev comenzando a enumerarle una larga lista de fallos y exponiendo públicamente su enfado con tan mal alumno. Fue entonces cuando Prokófiev, también enfadado con su maestro, dijo delante de toda la clase: «Helo aquí, el viejo está loco». Ante su sorpresa, sus compañeros no lo secundaron ya que sentían una profunda admiración por Rimski-Kórsakov.

Moraleja, nunca cargues contra tu profesor, aunque seas el mismísimo Prokófiev.

Rimski-Kórsakov viejo, pero no loco

4 – ¿De quién es ese retrato?

Aunque existen varios retratos del gran J.S. Bach, no se conoce a ciencia cierta cómo era físicamente, ya que solo uno de estos retratos fue hecho mientras el gran músico estaba vivo. Lo peor de todo es que ese retrato fue realizado por un pintor de cuestionable talento llamado Haussmann.

Haussmann tenía la costumbre de utilizarse a sí mismo como molde para crear sus retratos. Como si se autoretratara y luego le diese unos retoques para que esa pintura se pareciese a la cara de la persona que realmente debiera aparecer en el cuadro.

Curiosamente, este es el motivo por el que todos sus retratos son casi idénticos, y lo que nos deja sin saber con certeza cómo era Bach

Johann Sebastian Bach …o no

5 – Los alumnos y las cajas de bombones.

Como buen ruso, a Dmitri Shostakóvich le encantaba el vodka. Pero le fue prohibido beberlo por prescripción médica. Para asegurarse de que no lo bebía, el médico instaba a su esposa a que lo vigilara y ella se convirtió en una gran cuidadora muy difícil de engañar…aunque no era infalible.

Shostakóvich recibía alumnos en su casa para darles clases particulares y comenzó a avisarles que para ir a su casa a dar clase, antes debían de parar a recogerle una caja de bombones en la chocolatería que había cerca de su residencia. Durante la clase, Shostakóvich mordía uno a uno todos los bombones y luego los tiraba, no sin antes sorber el vodka que el chocolatero les inyectaba en su interior hueco.

Se ve que el alcohol nubla el sentido pero agudiza el ingenio.

Si te gustan estas historias, puedes leerlas de forma más detallada, junto con muchas otras, en el libro de Lawrence Lindt, Historias de la Historia de la Música

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