Nina Milkina: la mejor intérprete de Mozart.

Si se piensa en pianistas y compositores rusos nos vienen a la cabeza nombres de grandes músicos de diferentes épocas de la historia musical, pero en su casi totalidad, hombres. Esto no significa que no hubiese y haya también en la actualidad mujeres pianistas rusas con gran talento.

Prueba de esto es la figura de la gran Nina Milkina, una pianista rusa que terminó afincada en Londres y que se convirtió en la representante de la escuela rusa de grandes virtuosos del siglo XX. Entre sus interpretaciones, siempre se le reconocieron especialmente las de Mozart y Chopin.

Nina nació en enero de 1919 en Rusia y sus padres eran artistas: el padre era pintor (mencionar sus dibujos y retratos de Mussorgsky y Prokofiev) y la madre tocaba el arpa. Fue en 1926 cuando sus padres comenzaron las mudanzas, al ir primero a París y luego estableciéndose definitivamente en Londres. Gracias a estas mudanzas la pequeña entró en contacto con los grandes pianistas y maestros del momento.

En París recibió clases de piano con Leon Conus y la maravillosa y sorprendente Marguerite Long. También fue en París donde aprendió composición de la mano de Alexander Glazunov y a sus 10 años de edad tocó el piano para el mismísimo Rachmaninov.

Con 11 años debutó como concertista en una actuación con la Orquesta Lamoreux de París, que por aquella época era una de las más prestigiosas. En ese mismo año conoció a Ralph Hawkes, de la editorial Boosey & Hawkes y comenzó a publicar algunas de sus propias composiciones bajo el nombre de Nina Milkin. Poco después se trasladan a Londres, donde por causas del destino, se instalan en el mismo edificio donde residía el prestigioso pianista Clifford Curzon, quien se declaró un auténtico admirador de la joven promesa.

Durante su formación pianística, Nina se dedicó especialmente a la obra de Mozart, por lo que no es casualidad que se encargara de interpretar todas las sonatas de Mozart durante un programa semanal que emitía la BBC en sus comienzos. Posteriormente, en el bicentenario de la muerte de Mozart, se celebró un recital conmemorativo en el Festival de Edimburgo, donde ella fue la pianista seleccionada para dar el recital nada más y nada menos que en un fortepiano del siglo XVIII.

A lo largo de la Segunda Guerra Mundial, Nina realizó conciertos en la National Gallery y también en los Proms (abreviatura coloquial de los Henry Wood Promenade Concerts presented by the BBC, llegando a ser la solista que tocó en el último Prom del Royal Albert Hall, justo entre ataques de bombas en las proximidades del recinto.

En la posguerra continuó con sus recitales, siendo su última actuación en 1990 en el Queen Elizabeth Hall, tocando como no podía ser de otra manera, un concierto para piano y orquesta de Mozart. La razón de que este fuese su último concierto es porque se le diagnosticara un cáncer que finalmente logró superar. Aunque permaneció separada de los escenarios, su fallecimiento llegó en noviembre del año 2006.

Su nombre no es solo recordado por ser una gran pianista, sino por el apoyo que trataba de dar a jóvenes intérpretes y a su labor encomiable como miembro de jurados como el del Concurso Internacional de Piano de Leeds de 1981.

Aquí te dejamos una grabación de Nina Milkina donde toca el célebre Rondó de Mozart:

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