Por qué los músicos visten de negro

¿Por qué los músicos clásicos visten de negro?

Si hay algo que tienen en común todos los músicos clásicos, eso es sin duda alguna, el color de su vestuario. Da igual que sea el violinista de la Sinfónica de Londres, que el percusionista de la Sinfónica de Galicia, o la joven pianista que tocó ayer en el auditorio del conservatorio de tu ciudad. Pero ¿de dónde viene esta tradición protocolaria en cuanto a la vestimenta del músico? Existen varias teorías al respecto:

La primera de ellas se remonta al origen de las orquestas sinfónicas como la formación que se conoce actualmente, es decir, al siglo XIX. Por entonces los conciertos de música clásica estaban reservados a un público de poder adquisitivo alto, y se decidió que los músicos deberían vestir de etiqueta, igual que los espectadores. Además, en esta época la plantilla de las orquestas estaba formada exclusivamente por hombres, por lo que se estableció el frac como uniforme. Poco a poco, con la introducción de las mujeres en la plantilla, se acordó que también vistiesen de negro para no desentonar con el traje de los hombres.

La segunda teoría (sin fecha de origen) se inclina a que fue una decisión que se ha ido instaurando poco a poco dada la necesidad de mostrar uniformidad e igualdad entre los músicos. Con otros colores era más complicado que los músicos vistieses exactamente igual, así que se eligió el negro, que además es más sobrio y distrae menos la atención de los espectadores en la música.

Actualmente y volviendo a lo del frac, se puede observar que muchas orquestas y músicos solistas están combinando el blanco y el negro en sus vestuarios. Generalmente, traje negro y camisa blanca. La razón, una vez más, reside en los orígenes ya mencionados de la orquesta y en dar unidad e uniformidad a todos los músicos que actúen en el escenario para no distraer al público. Algunas de ellas, como en el caso de una famosa orquesta argentina, incluso se conocen detalles de un manual protocolario de vestimenta, en el que no solo se habla de los colores y forma del traje, sino de especificaciones para cada músico, como que la camisa sea más ancha en la parte de los codos para que sea más cómodo manejar los arcos, que el material sea algodón natural para mejorar la transpiración, etc.

La única concesión que se hace hoy en día sobre el color negro o blanco y negro, es para los solistas, porque se considera que éstos sí pueden captar un poco más la atención del público, ya que por momentos, incluso tocan solos. De ahí que pianistas, cantantes u otros músicos que interpreten un papel de solista en un concierto puedan aparecer vestidos de rojo, verde, azul… Cabe señalar de que es un hábito mucho más explotado por las mujeres con sus vistosos vestidos, que por los hombres, ya que entre los solistas masculinos es muy extraño ver que alguno se salga del típico traje negro.

Según donde se toque, el oficio del músico no siempre es el mejor pagado del mundo. Por eso muchos músicos se ven obligados a utilizar el mismo traje concierto tras concierto. Hay una corriente artística que sostiene que por el desgaste de la ropa del músico, la música ha contribuido al arte pictórico, ya que, gracias a este hecho, se han descubierto varios tonos de negro.

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