Rosita Renard, la pianista chilena

Rosita Renard «la pianista chilena»

Rosita Renard fue una de las más grandes pianistas que salió de Chile. Despuntó muy joven en el mundo del piano y llegó a actuar en los lugares más prestigiosos de EEUU. A pesar de eso, su vida no fue nada fácil.

Nació en Santiago de Chile en 1894, en el seno de una familia acomodada y amante de las artes. Desde muy pequeña se sintió inclinada por el piano familiar, dando sus primeros pasos de manera autodidacta.

Tras divorciarse de su padre, la madre cría a Rosita y su hermana de una forma muy austera y exigente,especialmente dura con sus estudios pianísticos.

Esto la llevó a tener una formación impecable. Destacó entre los alumnos del Conservatorio Nacional. Con solo 15 años debutó como concertista con gran éxito, lo que la llevo a obtener una beca para estudiar en Alemania, otorgada por el mismísimo presidente de Chile

Tras mudarse a Alemania con su madre, perfeccionó sus estudios de piano en el Conservatorio Stern de Berlín. Tras graduarse, toda la familia se trasladó a EEUU, donde pudieron sobrevivir gracias a las actuaciones de Rosita.

No obstante, mientras sus giras de conciertos y su talento despegaban, la relación con su controladora madre cada vez empeoraba más y más, hasta que en 1925 se fuga de casa y en 1928 se casa con el cantante Otto Stern.

En 1929 estalla la gran depresión en Estados Unidos y la situación económica se hace insostenible. Ambos regresan a Chile, donde Rosita Renard mezcla su labor de docente en el conservatorio con la de concertista.

En 1941 entró a formar parte de la Orquesta Sinfónica de Chile y más tarde pudo iniciar una gira que la llevo por Latinoamérica, el Caribe, Estados Unidos y Canadá.

Entre sus conciertos internacionales, destaca el de 1949 en el Carnegie Hall de Nueva York. Aquí consagró su reputación de intérprete de primer nivel internacional. 

Por desgracia, fallece 4 meses después de ese gran triunfo, mientras preparaba otros conciertos, debido a las complicaciones por una enfermedad ocasionada por la picadura de un mosquito.

Aunque apenas se conservan grabaciones suyas, se tiene la de su legendario recital en el Carnegie Hall del 49, gracias a un registro artesanal, realizado sin su permiso.

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