InicioHistorias de la músicaMúsica y líos de faldas: Vivaldi y su alumna aventajada.

Música y líos de faldas: Vivaldi y su alumna aventajada.

La vida amorosa de Vivaldi siempre ha dado que hablar, casi tanto como su obra. Cuesta creer que una persona que entró con 15 años en el seminario y que no tardó en ordenarse sacerdote, tuviese una vida disoluta. Sin embargo «el Cura Rojo» (llamado así por su pelo), siempre sintió cierta inclinación hacia los placeres de la carne, además de los que le proporcionaba la música.

Para ponernos en contexto, debemos entender que la vida en la Venecia de su época era un tanto peculiar y volcada al placer. Era una ciudad famosa por sus numerosos burdeles e incluso se sabe de algún convento como el de San Lorenzo donde las monjas no eran precisamente unas santas dedicadas exclusivamente a Dios. El historiador Charles Brosses en 1738 lo confirmaba: «Existe una fuerte batalla entre los tres conventos venecianos para decidir cuál tiene más posibilidades de suministrar la amante al nuevo nuncio papal que acaba de llegar«. Otro historiador afirmaba que las monjas de San Lorenzo llevaban los hábitos tan finos y transparente que era como si no llevasen absolutamente nada. Y las de otro convento lo llevaban más corto que las faldas que utilizaban los romanos.

Abundaban las historias de sacerdotes que vivían con una sobrina, los que cuidaban de una prima lejana o la que tenían una criada en casa para hacerle las tereas. En la mayoría de los casos no existía un vínculo familiar real, y las tareas de las que se encargaban estas chicas eran de otro tipo.

Entre tanto cura, prostíbulo y convento de dudosa reputación, existía un hospicio para niñas llamado Ospedale della Pietà. Muchas de sus jovencitas eran seleccionadas para trabajar en uno de los más famosos locales de alterne venecianos. Justo en este hospicio trabajó como profesor de música el maestro Vivaldi durante 37 años.

También llevaba el coro de chicas. Allí comenzaron los rumores de que existía algo entre el Cura Rojo y una de las cantantes más jóvenes del coro: Anna Girò, quien era unos 20 años más joven que él. Pronto la apodaron como Annina del Cura Rojo. Gracias a Vivaldi y a las giras que realizaron juntos, ella logró convertirse en una famosa cantante de ópera.

Ellos nunca confesaron su romance pero en la época eran la comidilla de todo el mundo, y el hecho de que Anna solo saliera de gira con él, no ayudaba a cesar los cotilleos. Para colmo, en muchas de sus giras los acompañaba Paolina, la hermana de Anna. Supuestamente ella también debía viajar con Vivaldi porque como era asmático, necesitaba que una enfermera lo cuidara en sus viajes. Nunca sabremos con certeza si entre ellos existió un trío amoroso, pero sí se conoce que vivieron juntos durante mucho tiempo. Los rumores sobre la vida de los 3 eran bastante subidos de tono, tanto que la Santa Inquisición decidió actuar.

Ante este duro tribunal, Vivaldi se defendió diciendo que vivían y viajaban juntos porque una era su enfermera y la otra era su estrella musical, quien cantaba sus óperas. No debió convencer al tribunal, ya que le fue prohibida la entrada a la ciudad mientras continuase con esa estrecha relación con ambas hermanas y no empezase a oficiar misa como cualquier otro sacerdote. Además, se le exigió que Anna dejara de ser la estrella de sus óperas y que no volviesen a pasar la noche juntos tras las representaciones.

Vivaldi perdió su casa, dimitió de su cargo de profesor en el hospicio y vio anulados muchos contratos, por lo que trató por todos los medios de limpiar su imagen y la de las hermanas. Su solución fue probar suerte en la corte del emperador de Austria, Carlos VI, con la mala suerte de que al poco de su llegada, el emperador falleció tras cenar setas venenosas. Poco tiempo después, Vivaldi fallecía en una muy humilde pensión y totalmente arruinado.

Aunque son muchos los libros de historias musicales que contienen pinceladas de esta historia, existe una publicación dedicada exclusivamente a esta aventura amorosa: The Red Priest’s Annina.

Cris Rodriguez
Pianista profesional y profesora de conservatorio. Cofundadora de Maldito Piano. Cuando mi trabajo me dá tregua, me escapo a tocar por el mundo adelante para participar en proyectos alucinantes como el Jordan Rudess KeyFest o Rockin'1000. No sé vivir sin música,así que el tiempo que me queda se lo dedico a estos tutoriales.

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