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Los pianos del Titanic: su diseño, elaboración y hundimiento

El 10 de abril de 1912 el Titanic, conocido como «el buque insumergible», partía en su viaje inaugural desde Southampton hacia los Estados Unidos. Como todos sabemos, el barco nunca llegó a su destino porque se hundió la noche del 14 al 15 de abril, tras chocar contra un iceberg. El barco tenía toda clase de lujos, incluidos varios pianos. Esta es la historia de los pianos del Titanic.

En la tragedia de Titanic fallecieron unas 1.500 personas y sobrevivieron 706 (199 de primera clase, 119 de segunda, 174 de tercera y 214 miembros de la tripulación). Un siglo después, el ostentoso buque sigue reposando en el fondo del océano, con gran parte de sus tesoros dentro, incluidos unos maravillosos pianos Steinway. No obstante, los expertos calculan que hacia el 2030 los restos del Titanic habrán desaparecido para siempre.

Existen algunas dudas sobre el número exacto de pianos que había en el barco, ya que existían dos emplazamientos contiguos en los que se describía al mismo piano. No está claro si era el mismo por duplicado, o si era un único piano que se movía según las necesidades. Por eso, los especialistas no llegan a un acuerdo sobre si había 5 o 6 pianos a bordo.

Si te sorprende este número de pianos, algunos de ellos de lo más lujoso, recuerda que exclusivamente en su construcción se gastaron unos 7’5 millones de libras. Hoy en día estaríamos hablando de unos 140 millones de euros. Si a eso le sumas que no existían móviles, ni wifi… tener pianos a modo de entretenimiento no es tan mala idea. Además, decoraban las estancias y añadían un plus a todo ese lujo decorativo.

Esto iba acorde con sus pasajeros que en su mayoría eran de la alta sociedad y con gustos más bien caros. Un pasaje en primera clase para el Titanic costó unas 86 libras (actualmente unos 10.500 euros), 13 libras para segunda clase (1.500 euros) y 7 libras el de tercera (150 euros).

La música, la gran protagonista.

Que en las películas sobre el Titanic haya muchos momentos musicales no es casualidad. La música tenía un papel fundamental en este lujoso buque. Por eso, a bordo del Titanic viajaban seis pianos, diseñados exclusivamente para este trasatlántico. Tres pianos estaban situados en primera clase (en el salón, el vestíbulo y el comedor). En segunda clase había dos que se localizaban en las zonas comunes del vestíbulo y del comedor. El de tercera clase no está tan claramente localizado, aunque muchos lo sitúan en una especie de sala musical o de ocio común.

Los encargados de amenizar las veladas eran principalmente los músicos de la orquesta, aunque los pianos también eran utilizados por pasajeros que sabían tocarlos. Los músicos contratados se situaban en un lugar bien visible, a diferencia de otros barcos en los que se solían ocultar o situar en lugares donde no llamasen la atención. De hecho, a pesar de estar contratados como miembros de la tripulación, los músicos no se alojaban en los camarotes de la tripulación, sino en segunda clase.

De los siete músicos que componían la orquesta ninguno sobrevivió. Se sabe que continuaron tocando durante los momentos más duros de la tragedia. Aunque existen contradicciones entre las versiones de los supervivientes, se cree que su última canción podría ser «Cerca de ti, Señor».

El pianista de esta orquesta era Theodore Brailey, que en la siguiente fotografía se localiza en la fila del medio, a la derecha de todo. Su cuerpo nunca se recuperó.

Theodore nació en 1887 en Walthamstow, Essex, Reino Unido. Se inició con el piano en la escuela y uno de sus primeros trabajos fue tocar en un hotel local. En 1902 firmó un contrato de servicio de 12 años como músico con el regimiento de Royal Lancashire Fusiliers. Desde 1911 comenzó a trabajar como pianista de buques y fue en el Carpathia donde conoció la noticia de que buscaban músicos para formar la orquesta del lujoso Titanic.

Diferentes contextos.

La música en el Titanic estaba minuciosamente planeada y separada en dos contextos muy diferenciados.

El primero era el que se conocía en la época como «corte de palma». Esto significaba que los músicos interpretaban música ambiental (generalmente clásica) mientras la gente hablaba, se relajaba, leía, o incluso jugaba a ciertos juegos de mesa. El nombre proviene de los típicos salones de té adornados con hojas de palmera, de finales del siglo XIX y comienzos del XX. En el Titanic, el lugar predilecto para estos momentos de orquesta Palm Court era, cómo no, la enorme sala de recepción que había junto al gran comedor. Era la sala donde se servía el té y estaba decorada con grandes macetas con palmeras, junto con la joya de los pianos.

El segundo contexto es el más convencional incluso a día de hoy. Los músicos tocando mientras el público se deleita del concierto en riguroso silencio.

Los dos lugares más importantes a nivel musical.

En el Titanic había dos lugares donde la música que interpretaba la orquesta cobraba gran importancia y protagonismo.

Sala de recepción.

El gran comedor estaba precedido por una gran sala de recepción de unos 460 m2, situada al pie de la famosa gran escalera, en el puente D.

La sala contaba con muchas sillas, sillones y mesas de ratán. En la parte de estribor, había un lugar reservado para la orquesta, donde se ubicaba un gran piano de cola de la marca Steinway & Sons.

Aquí es donde los pasajeros más adinerados se reunían antes y después de las comidas, por lo que el horario de las actuaciones musicales eran de 16:00 a 17:00 (la hora del té) y tras la cena, aproximadamente de 20:00 a 21:30.

Fue aquí donde se reunió mucha gente tras el choque con el iceberg, mientras la orquesta continuó tocando. Luego, se trasladaron al gimnasio, donde siguieron tocaron pero sin acompañamiento de piano, pues en ese lugar no había ninguno.

El gran comedor.

Se localizaba justo al lado de la sala de recepción con la majestuosa escalera (puente D). Tenía mil metros cuadrados y 554 plazas. Lo más curioso era que los domingos se ofrecían aquí los servicios religiosos, amenizados por la orquesta, ya que aquí sí había un piano, y no en la capilla como muchas películas nos hicieron creer.

Durante las comidas, la orquesta del Titanic solía interpretar obras de Puccini y Chaikovski.

Cada Steinway tiene su propio espacio asignado.

Hay páginas de historiadores e investigadores donde se pueden consultar muchos datos sobre el Titanic, incluido qué pianos había y dónde se ubicaban. Lo que quizás resulte más sorprendente es que en la propia página web de Steinway & Sons se puede consultar información sobre este catastrófico capítulo de la historia.

En marzo de 1911 se enviaron cinco pianos Steinway desde la fábrica de Alemania (encargados por Steinway & Sons London) a varios talleres de acabado artesanal. Estos pianos fueron encargados «en bruto» a la fábrica. Solían denominarse también pianos «caja de arte», lo que quiere decir que se pedía expresamente que el piano se enviase sin terminar en su parte exterior. Cuando se entregaban los pianos, artesanos de gran reputación se encargaban de rematarlos como si fuesen obras de arte con tallas, incrustados, pinturas, etc.

Inicialmente, estos pianos se entregaron en dos tiendas de acabado: Harland and Wolff y A. Heaton & Co. Entre marzo de 1911 y marzo de 1912, los maestros artesanos trabajaron especialmente en 3 de esos pianos para terminarlos como pocos se han visto acabados. Incluían carillas e incrustaciones de maderas exóticas, detalles minuciosamente tallados, patas elaboradas y lujosos atriles. Hay una frase muy popular que dice que todo en el Titanic contaba con el mejor revestimiento del mundo y, por lo que se ve, eso incluye también los pianos.

Un año después (el mismo año en el que se hizo el viaje inaugural) se enviaría un sexto piano, aunque esta información no es del todo segura.

Imagen submarina auténtica de los restos del Titanic que muestra un piano de cola todavía en pie y casi intacto. Como curiosidad, un modelo M restaurado de 1912 fue subastado por $ 35,000 dólares; imagina cuánto podrían valer los pianos reales que están hundidos.

Pianos en primera clase.

Precisamente esos tres Steinway de tipo «caja de arte» fueron destinados a las zonas de primera clase. Concretamente, eran dos pianos verticales modelo R, de 54″ de altura, y un piano de salón modelo B grande (gran cola), de 6 pies 10 ½». El de cola junto con uno de los verticales llegaron al buque el día 14 de marzo de 1912, mientras que el otro vertical se instaló en el Titanic el 18 de marzo.

Eran pianos muy resonantes que no se podrían comparar a un piano elaborado en la actualidad. Debido a sus dimensiones y a su sistema de apagadores, el sonido de los pianos actuales no tiene la reverberación y la sonoridad que tenían estos pianos. El modelo R dejó de fabricarse en Hamburgo en 1942.

De los dos modelos R, el primero se localizaba en el mismo recinto que la gran escalera, contra la esquina de babor. La banqueta estaba tapizada con la misma tela que las sillas y sillones de la sala.

El segundo modelo R estaba en el comedor, mientras que el lujoso y majestuoso Steinway de cola se situaba en la gran sala de recepción, conocida también como la de las palmeras. Este lujoso piano tenía unas incrustaciones de maderas exóticas realizando un patrón que se reproducía en un pequeño mueble, realizado a juego, para guardar las partituras y los atriles de los otros músicos.

Además de la belleza de la ornamentación del piano, observar el citado mueble a juego, a la derecha del mismo.

Pianos en segunda clase.

El 14 de marzo de 1912 se instalaban en el Titanic dos pianos Steinway en las zonas de segunda clase, uno de ellos con acabado «caja de arte». Este en concreto, se trataba de un modelo K vertical, de 52″ de alto. El segundo era también un modelo K pero su acabado era simplemente en roble claro, aunque se le añadió un esmalte francés para que el piano no desentonara con la decoración de la sala en la que se situó. Como curiosidad, decir que el modelo K continúa produciéndose a día de hoy, cien años después de esta tragedia.

El piano de mejores acabados se situó en el comedor de segunda clase y por eso se encargó con el acabado «caja de arte». No poseía la decoración lujosa de los de primera clase, pero si tenía unos torneados elegantes y laboriosos que iban a juego con los acabados del resto de elementos del salón comedor.

El otro piano se localizaba en el vestíbulo de la entrada de segunda clase (cubierta C) y se veía desde las escaleras y el rellano que había entre las cubiertas B y C, aunque quedaba un poco más escondido, junto al mástil que atravesaba las cubiertas y la puerta de la biblioteca de segunda clase.

La diferencia de estos modelos con el R de primera clase era de dos pulgadas, por lo que el sonido era un poco menos amplificado y completo. Esta diferencia, que a simple vista puede ser casi nula, al oído se nota especialmente en la región de los graves. Esto se debe a que, cuanta más altura tiene el piano, más largas pueden ser las gruesas cuerdas de los graves, y por tanto, vibrar más cerca de su frecuencia real (como las que hay en un piano de gran cola). Esto hace que su sonido sea un poco más pobre y tenga menos amplitud y volumen. Aún así, seguían siendo pianos de uno de los mejores fabricantes del mundo, afamado por su excelente calidad.

Los emplazamientos de los pianos no eran fortuitos. Estaban minuciosamente elegidos para que al ser tocados en ese lugar determinado, la acústica se expandiese por el barco.

Pianos en tercera clase.

El único piano que se llevó a tercera clase es, precisamente, del que se desconoce a ciencia cierta su marca. Podría ser otro Steinway pero nadie puede asegurarlo. Apenas se sabe nada de este piano: ni marca, ni fecha de embarque… tan solo que su acabado era de fábrica.

Testimonios musicales.

La superviviente y pasajera de primera clase, Helen Churchill Candee, describió una escena de la sala donde tomaban el té y el café mientras la orquesta tocaba: “… después de la cena se sirvió café a todos en pequeñas mesas alrededor del gran lugar de descanso general, porque aquí tocó la orquesta. Algunos dijeron que era pobre en su trabajo de Wagner, otros dijeron que el violín era débil. Pero eso fue por el bien de la conversación, ya que nada a bordo era más popular que la orquesta. Se podía ver eso por cierto, todos se negaron a dejarlo. Y todos le pidieron algún éxito favorito «.

En cuanto a la casa de pianos Steinway & Sons, cuando se le pidió que especulara sobre el destino de sus cinco instrumentos en el Titanic, el Sr. Kirkland dijo lo siguiente: «Los pianos estaban firmemente sujetos a los pisos del barco. Cuando el Titanic se sumergió, las teclas del piano, los martillos y los componentes con bisagras se suspendieron debido a la flotabilidad de la madera. Aunque las colas se disuelven y los metales se corroen, en el fondo del océano en medio de los restos, probablemente haya restos que llevan el nombre de STEINWAY & SONS . Creo que algún día será inevitable que algo se levante «.

Cris Rodriguez
Pianista profesional y profesora de conservatorio. Cofundadora de Maldito Piano. Cuando mi trabajo me dá tregua, me escapo a tocar por el mundo adelante para participar en proyectos alucinantes como el Jordan Rudess KeyFest o Rockin'1000. No sé vivir sin música,así que el tiempo que me queda se lo dedico a estos tutoriales.

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