InicioHistorias de la músicaLa Rusia del siglo XIX: El imperio de los hermanos Rubinstein

La Rusia del siglo XIX: El imperio de los hermanos Rubinstein

El cambio del siglo XIX al XX y gran parte de este último, han sido la época dorada de los músicos rusos. Serguéi Rajmáninov, Alexandr Scriabin, Serguéi Prokófiev, Ígor Stravinski, Dmitri Shostakóvich, o Alfred Shnitke son algunos grandes ejemplos. Pero todo ese potencial ruso no surgió de la noche a la mañana. Contaron con predecesores que les marcaron el camino. De entre todos ellos, destacan dos grandes figuras del piano en la Rusia del siglo XIX: los hermanos Rubinstein: Anton y Nikolái

Anton Rubinstein.

A Anton Rubinstein (noviembre 1829 – noviembre 1894) se le reconocía como el pianista más grande después de Liszt. Anton era pesado, fuerte y de manos grandes y extraordinarias, con dedos anchos, cortos y gordos en la base, pero más finos en las yemas. Precisamente, por su parecido físico con Beethoven y por haber nacido exactamente 3 años después de su muerte, Liszt lo llamaba «Van II«.

Anton definía su toque «fuerte pero con ligereza» e intentaba imitar el timbre de la voz (especialmente la de Rubini) en su ejecución al piano. Su técnica era la de presión en las teclas (como la retropulsión de Liszt) y para los cantábiles era un toque con la yema de los dedos.

Se inició al piano con su madre para luego estudiar en Moscú con Villoing y su debut pianístico fue con tan sólo 9 años. Villoing a su vez había sido alumno de Franz Xaver Gebel y de Alexander Dubuque, discípulo del gran John Field.

Villoing fue quien lo llevó a París (el mismo año de su debut), en un tiempo en el que Rubinstein imitaba mucho a Liszt, elevando mucho las manos, copiando sus posturas corporales, etc. En París fue rechazado como alumno del conservartorio, pero Villoing se quedó igualmente con Anton en esa ciudad. En París, y a pesar de no ser admitido en el conservatorio, Anton tocó en la mismísima sala Érard, para un público que incluía a dos de las figuras más importantes de la técnica y la historia pianística: Chopin y Liszt. Tras este concierto, recibió una oferta por parte de cada uno.

Chopin lo invitó a su estudio y tocó para él al tiempo que lo aconsejaba. Por su parte, Liszt le recomendó ir a Alemania y comenzar a estudiar composición. No obstante, su profesor Villoing hizo oídos sordos y se llevo a Anton de gira tocando por Europa y Rusia. Gira que terminaría en 1843 con su regreso a Moscú, donde para poder recaudar dinero para los estudios musicales de Anton y su hermano, su madre le organizó más conciertos, llegando a tocar incluso para el zar y la familia imperial.

En 1844 se traslada con su hermano y su madre a Berlín, donde Anton recibió todo el apoyo de Mendelssohn y Meyerbeer. Mendelssohn le dijo que por su parte no tenía nada más que enseñarle y se lo recomendó como alumno a Kullak. En cambio, Meyerbeer envió tanto a Anton como a su hermano a estudiar composición con el prestigioso profesor Seigfried Dehn.

Con 17 años, en 1846, (y estando en situación de prácticamente pobreza por problemas familiares) se le estaba acabando el reclamo de niño prodigio para llenar las salas de conciertos, así que volvió junto a Liszt, para ver si lo escuchaba y aceptaba como alumno. Sorprendentemente, Liszt lo rechazó y le negó todo tipo de ayuda. Lo definió como un intérprete virtuoso pero no un compositor (recordemos el consejo rechazado de años atrás) y según testimonios conservados de personas presentes en esa reunión, Liszt le dijo lo siguiente: «Un hombre talentoso debe ganar el objetivo de su ambición con sus propios esfuerzos sin ayuda«.

Tras la negativa de Liszt, Anton trató de buscar otros maestros y continuar dando conciertos sin grandes éxitos. Fue con la revolución del 48 cuando se vio definitivamente obligado a regresar a Rusia.

Su actividad se centró en San Petersburgo, donde dio clases y ofreció un gran número de conciertos, hasta el punto que la Duquesa Elena Pavlona (cuñada del zar) se convirtió en su gran mecenas.

Entre sus mejores alumnos se encuentran Josef Hofmann, Levin y la gran pianista venezolana Teresa Carreño.

En 1854 comenzó una gira europea que duró 4 años, tras la que se instaló definitivamente en San Petersburgo al fundar y dirigir el consevatorio (1861), el primero de Rusia. Cabe aclarar que Rubienstein fue su director con la oposición de los Cinco Rusos, entre los que se encontraba Balákirev, quien fundó la Escuela Libre Rival (en oposición al conservatorio dirigido por Rubinstein). Finalmente, el que progresó fue el Conservatorio de San Petersburgo, junto con el de Moscú, fundado en 1866 por su hermano Nikolái.

Su nueva vida en torno al conservatorio no lo apartó de los escenarios, ya que siguió ofreciendo giras como la americana de 1867, o el contrato con Steinway & Sons, con el que realizó otra gira por Estados Unidos: 200 conciertos en 1 año, pagados en oro por valor de 200 dólares por concierto. Esta curiosa forma de pago se debía a que el pianista desconfiaba totalmente de los billetes estadounidenses. Al final fueron 215 conciertos en 239 días, con 7 recitales de despedida en 9 días. Rubinstein ganó suficiente dinero con esta gira como para vivir cómodamente el resto de su vida, pero él no estaba nada contento con la experiencia y escribió lo siguiente:

«¡Que el cielo nos proteja de tal esclavitud! En estas condiciones no hay posibilidad para el arte: uno simplemente se convierte en un autómata, realizando trabajos mecánicos; no queda dignidad para el artista; está perdido … Los ingresos y el éxito fueron invariablemente gratificantes, pero todo fue tan tedioso que comencé a despreciarme a mí mismo y a mi arte. Mi insatisfacción fue tan profunda que cuando varios años después me pidieron que repitiera mi gira por Estados Unidos, me negué«.

El estilo pianístico definitivo de Anton Rubinstein se definía como una ejecución de extraordinaria amplitud, virilidad y vitalidad, sonoridad inmensa y grandiosidad técnica aunque con ciertos descuidos como notas falsas, por eso los pianistas y músicos alemanes (además del Grupo de los Cinco Rusos) cuestionaban su fama. Otra queja frecuente era sobre los larguísimos programas que interpretaba en sus conciertos, algunos de más de 3 horas y con más de 20 piezas.

Sus últimos años los dedicó especialmente al conservatorio, donde se empeñó en aumentar el nivel de los estudiantes, retirando a los inferiores y dando todo tipo de conciertos y conferencias semanales. Además, retomó sus famosos recitales históricos para beneficio del alumnado. Uno de los más famosos era el dedicado a Beethoven, que consistía en tocar en el mismo concierto la Sonata Claro de Luna (Op 27, nº2), la Tempestad (Op 31, nº2), la Waldstein (Op 53, nº 21), la Appassionata (Op 57, nº 23), la Sonata en Mi menor (Op 90, nº 27), La Sonata en La mayor (Op 101, nº 28), la Sonata en Mi mayor (Op 109, nº 30) y la Sonata en Do menor (Op 111, nº 32).

Su anécdota más célebre (a parte de la de que Liszt le llamase Van II), es la que protagonizó Amy Fay al hablar sobre Rubinstein tras escuchar uno de sus recitales. En ese concierto, Amy Fay le escuchó tocar la Wanderer Fantasie de Schubert, y según ella le dio tal dolor de cabeza que se le estropeó el resto de la velada. Por eso le dijo a los allí presentes: «Dame a Rubinstein para unas pocas piezas pero a Tausig para toda una noche«.

Nikolái Rubinstein.

El más pequeño de los hermanos Rubistein, Nikolai nació en Moscú en 1835 y moriría en París en 1881. También fue el menos famoso de los dos hermanos, quizás por centrarse más en la educación, pero, sin duda, su influencia en la música rusa fue vital. Destacó por fundar y dirigir el conservatorio de Moscú, donde colaboró con el desarrollo de grandes figuras de la música, especialmente el de Tchaikovsky.

Como es lógico, su formación e infancia estuvo muy ligada a la de su hermano. Primero estudió piano con su madre para después ser alumno de Villoing. Junto a su hermano, viajó a Berlín para estudiar con Siegfried Dehn. Con 8 años debutó en un concierto de su hermano Anton.

Siguiendo los pasos de su hermano, sus interpretaciones también llamarían la atención de Mendelssohn y Meyerbeer. El pequeño de los Rubinstein, sí hizo caso a las recomendaciones de Mendelssohn y acabaría siendo alumno de Kullak.

A pesar de que su genio como pianista se vio ensombrecido por la figura de su hermano mayor, Nikolái Rubinstein está considerado uno de los mejores pianistas de su época. A pesar de tener una formación muy parecida a la de su hermano, su manera de interpretar el piano era completamente diferente. El estilo de Nikolái tendía al contenido clasicista, más en línea con los valores musicales de Clara Shumann, huyendo del romanticismo de Liszt, cuya grandilocuencia tanto gustaba a su hermano.

Entre 1851 y 1855, el pequeño de los Rubinstein estudió derecho y medicina en la Universidad de Moscú. Se acabó instalando en esta ciudad, haciéndose cada vez más popular entre sus círculos artísticos.

En 1860 fue nombrado jefe de la rama de Moscú de la Sociedad Musical Rusa. Desde este puesto organizó y dirigió gran cantidad de conciertos sinfónicos, de cámara y corales. Conciertos que gozaron de una gran popularidad debido a sus precios accesibles.

En 1860 estableció las clases de música RMS que acabarían desembocando en la fundación del Conservatorio de Moscú, del que sería director y profesor de piano. Desde ahí se convirtió en una figura clave para el desarrollo de la carrera de grandes pianistas y músicos rusos.

Mientras Nikolái dirigía el Conservatorio de Moscú y su hermano Anton el de San Petersburgo, la relación continuó siendo buena. La atmósfera entre ambos conservatorios era de colaboración. De hecho, fue Anton quien recomendaría a Nikolái que nombrase a Tchaikovsky como profesor de teoría musical en el Conservatorio de Moscú.

Nikolái Rubinstein fue clave en el desarrollo de la carrera de Tchaikovsky. Alentó sus habilidades musicales como profesor y compositor, le dio alojamiento en su casa durante una época, promovió su música y dirigió casi todos los estrenos de sus obras entre 1866 y 1880.

Además de como pianista, profesor y divulgador, Nikolái Rubinstein también destacó como compositor. Entre sus obras más populares cabe destacar su Tarrantella en sol menor y su Fantasía sobre un tema de Clara Schumann, ambas para piano.

Cris Rodriguez
Cris Rodriguez
Pianista profesional y profesora de conservatorio. Cofundadora de Maldito Piano. Cuando mi trabajo me dá tregua, me escapo a tocar por el mundo adelante para participar en proyectos alucinantes como el Jordan Rudess KeyFest o Rockin'1000. No sé vivir sin música,así que el tiempo que me queda se lo dedico a estos tutoriales.

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