Inicio Actualidad Schubert y Goethe: una historia de amor poco correspondido.

Schubert y Goethe: una historia de amor poco correspondido.

Entre la segunda mitad del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, se vivieron tiempos agitados en lo que hoy sería Alemania y Austria. Algunas de las ciudades de estos territorios fueron grandes centros culturales. En esta zona vivieron grandes figuras del romanticismo en todas las artes: pintura, literatura, música…

Muchos de estos artistas admiraban el trabajo de otros en sus respectivas disciplinas. Este es el caso de Schubert, que sentía gran admiración por la obra de Goethe, cuyos escritos le sirvieron de base para muchas de sus composiciones. Sin embargo, la admiración no era mutua.

Un compositor incansable llamado Schubert

Franz Schubert fue un célebre compositor de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Es conocido especialmente por haber estudiado composición con Salieri y por sus numerosas y variadas composiciones de óperas, operetas, misas, sinfonías, cuartetos, tríos, sonatas… y una serie de canciones para voz y piano típicas de Alemania, conocidas como lieder. Durante su vida compuso más de 600 lieder (en singular lied). A pesar de haber compuesto tantas obras, en vida sólo publicó apenas 106 obras y siempre vivió y murió en la pobreza. Su fama fue póstuma, gracias a la labor de difusión y defensa que de él hicieron músicos como Brahms o Wagner.

La admiración de Schubert hacia Goethe.

Precisamente por esos más de 600 lieder, se puede afirmar que Schubert fue un compositor muy ligado a la poesía. Entre los poetas que más le influyeron están Friedrich Schiller, Friedrich Hölderlin, Wilhelm Müller (autor del texto con el que Schubert compuso el famoso lied de la bella molinera Die Schöne Müllerin) y Eduard Mörike. No obstante, el poeta con el que más se identificaba Schubert fue Goethe, especialmente con sus poemas anteriores a 1815. Las razones por las que tanto le gustaba Goethe era que ambos prefierían la naturaleza en vez de la escenificación, la pasión en lugar de la retórica, el sentimiento por encima del sentimentalismo, y la vida en vez de la mera imitación que de ella se hacía en el clasicismo. De sus más de 600 lieder, unos 80 son de textos de Goethe. De ellos, aproximadamente un tercio fueron compuestos en los años 1814 y 1815.

Goethe también era el poeta favorito de Beethoven, por eso existe cierta relación entre los lieder de Schubert y los de Beethoven. Quizás por eso también estén enterrados juntos en el cementerio central de Viena.

Goethe adora a Reichardt.

No obstante, que Goethe le gustase tanto a Schubert no significaba que fuese algo recíproco. Más bien fue todo lo contrario. El poeta conocía la existencia de textos suyos musicalizados por Schubert, pero nunca los reconoció. Incluso en algún escrito llegó a insinuar que no le gustaban ni los suyos ni los de Beethoven. Una lástima para Schubert a nivel personal. Pero con o sin la aprobación del admirado poeta, su lied Erlkönig (El rey de los elfos), con texto de Goethe, se convirtió en el más famoso de Schubert. A lo largo del siglo XIX muchos músicos lo versionaron (como la asombrosa adaptación para piano de Liszt, o el frustrado intento de Beethoven que nunca vio la luz) y otros tantos lo interpretaron en sus giras de conciertos, como Clara Schumann.

En lugar de fijarse en Schubert, Goethe presumía de las musicalizaciones que otros músicos hacían de sus poemas. Especialmente los lieder de Johann Friedrich Reichardt, de los que unos 100 utilizaban textos de Goethe. Precisamente este elevado número fue el que le otorgó el título de «Músico de Goethe por antonomasia». Ambos se escribían cartas y Goethe incluso lo llegó a alojar en su casa de Weimar en 1789. Pretendía que durante su estancia compusiera la música para una historia que se reservaba para él: el libreto de Erwin y Elmire, que se estrenó en la mismísima corte de Weimar.

Puedes conocer más sobre la «relación» Goethe-Schubert en el libro Goethe y Schubert:el vínculo invisible. Lamentablemente, a día de hoy solo queda disponible en inglés.

Reichardt y otras influencias en Schubert.

Al contrario de cómo podríamos reaccionar algunos si estuviésemos en el pellejo de Schubert, éste se interesó totalmente por el trabajo de quien le hacía la competencia. De ahí que Reichardt haya sido otra gran influencia en Schubert, especialmente en el empleo de un método muy similar en el tratamiento de la forma poética libre, mezclando la narración y la emoción en esa forma tan típica de la poesía ossiana. En cuanto a canciones posteriores a las de Reichardt, Schubert será su sucesor inmediato en el uso de una notable libertad de forma y una gran riqueza de expresión en el acompañamiento.

J. Rudolf Zumsteeg fue precursor directo de Schubert y otra gran influencia para él. Schubert imitó sus obras (especialmente en la forma y en las melodías) e incluso tomó textos de sus antologías para los lieder: Hagars Klage, Lied der Liebe, Nachtgesand, Ritter Toggenburg, Die Erwartung y Skolie. Pero quizás, donde más se note la influencia de Zumsteeg en Schubert, sea en las baladas, ya que las que compuso entre 1811 y 1816 se parecen muchísimo a las de Zumsteeg.

Otra influencia fue la de Johann Christoph Friedrich Schiller, conocido como Von Schiller. Con él, Schubert se empezó a preocupar más por la forma, aunque algunas de estas canciones tienen una forma ligeramente variada al final. Como Schiller, trata temas como la muerte, en los que Schubert sobrecarga un poco lo macabro, y en ocasiones utiliza ciertos toques heroicos usando la tonalidad de Re Mayor, que contrasta con la de re menor en la que se encuadraba todo. De Schiller le gustaba especialmente su carácter generalmente lírico.

Canción estrófica vs Lieder.

La canción estrófica fue el mayor problema de Schubert. Puso música a cuatro estrofas de Schiller al estilo de la canción estrófica con variaciones, aunque el resultado es más bien el de un rondó con interludios musicales. Hizo tres nuevos intentos musicales en forma estrófica. En cada uno de ellos, el tratamiento resulta más sencillo, concentrado y también más rico.

Se interesaba mucho por el detalle y tenía un gran amor por la fantasía. Schubert ve la necesidad de combinar la plenitud de la expresión musical con la adaptabilidad de la melodía.

Publicación más aceptada.

Todos los lieder de Schubert a día de hoy se encuentran recopilados y publicados en una edición bilingüe alemán-castellano que consta de 3 volúmenes. Es de la editorial Poesía Hiperión y la traducción al castellano la hizo Fernando Pérez Cárceles. En ellos se expone el poema en alemán, su traducción al castellano y un montón de información sobre cuándo se compuso, tonalidades, intención compositiva, metáforas musicales utilizadas, ciclo al que pertenece, etc. Precisamente por todos estos datos que contiene, esta colección de 3 libros es tan importante para los músicos y compositores. Actualmente está agotado en tiendas online pero pueden conseguirse en tiendas de segunda mano o bien en la web de la propia editorial.

Cris Rodriguez
Pianista profesional y profesora de conservatorio. Cofundadora de Maldito Piano. Cuando mi trabajo me dá tregua, me escapo a tocar por el mundo adelante para participar en proyectos alucinantes como el Jordan Rudess KeyFest o Rockin'1000. No sé vivir sin música,así que el tiempo que me queda se lo dedico a estos tutoriales.

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