Pianistas fallecidos en extrañas circunstancias

3 famosos pianistas que fallecieron en extrañas circunstancias

Si eres de l@s que se revienta las espinillas… quizás deberías leer este post antes de volver a hacerlo. Y no, el post de hoy no es de trucos de belleza, esto va de pianistas!

Mucha gente conoce a Aleksandr Skriabin por ser «el pianista ese que tenía sinestesia, por el que pusieron el piano de teclas de colores en Google» y otros saben de él porque suele formar parte del repertorio que toca estudiar en los conservatorios. Lo que quizás se le escape a la mayoría es que construía pianos que luego regalaba, se creía más grande que Jesucristo (incluso trató de caminar sobre las aguas…aunque no lo consiguió), o que murió por reventarse un grano!

Concretamente en el bigote. De viaje por Londres, se encontró una espinilla en el labio superior y la explotó con tan mala suerte que rompió la pared interna en lugar de la externa. Así el pus alcanzó la corriente sanguínea provocándole envenenamiento y muerte por sepsis.

Otra muerte sorprendente fue la de Glenn Gould, uno de esos pianistas que no deja indiferente a nadie y del que se suele decir que «o lo odias o lo amas».

Como sabréis, se retiró de los escenarios con 34 años porque odiaba la extremada competitividad que se esconde entre los concertistas y el mundo de la música clásica en general. Pues su muerte fue muy de su estilo. Él, siempre acostumbrado a hacer lo que le diera la gana y decidir por su cuenta, llevaba ya unos años a base de dolores continuos de cabeza a los que se sumaban una serie de resfriados. Hasta ahí, bastante normal. El problema llegó cuando en vez de hacer caso al médico, comenzó a automedicarse, tanto para los dolores de cabeza como para los aparentes resfriados, que desencadenaron en una infección. Esta infección al estar mal atendida, le causó la muerte por medio de un derrame cerebral. ¿Quizás la muerte fue la única que pudo contradecir a Glenn Gould?

Por último, Chopin: otro conocidísimo pianista cuya muerte dio y aún sigue dando quebraderos de cabeza (con historias de contrabando incluidas). Pero empecemos por el principio:

Resulta que el gran Chopin temía de una forma exagerada el ser enterrado vivo, así que para cuando llegase su hora, dejó ordenado que le debían arrancar el corazón y colocarlo lejos de su cuerpo, concretamente mandándolo de vuelta a Polonia, su patria. Se ve que si te lo arrancan pero te lo dejas cerca, igual sigues respirando.

Total, que Chopin muere a los 39 años sin que se pueda explicar la causa. Siguiendo con su mandato, le extraen el corazón y lo guardan en una jarra de coñac. Pero…¿Cómo devolver el corazón a su patria? Aquí llega el momento de contrabando, protagonizado por su hermana Ludwika. Tuvo que salir de Rusia engañando a los guardias y viajando con el corazón de contrabando en la botella. Una vez a salvo y en su tierra, lo guardó en la Iglesia de la Santa Cruz de Varsovia.

Un estudio del año 2017 hecho a ese corazón al coñac, revela que el mestro murió de pericarditis (una rara complicación de la tuberculosis), mientras que otro posterior sostiene que se había tratado de una alteración genética llamada deficiencia de alfa-1 antitripsina (A1AT). Y, por si no fueran suficientes versiones, hay una tercera y última defendida por científicos europeos en la que se apunta como causa de la muerte una enfermedad pulmonar crónica unida a una alteración genética, que también causó la muerte de sus hermanas a través de una insuficiencia respiratoria (una de ellas con solo 14 años de edad).

3 pianistas que murieron de una manera bastante curiosa, ¿conoces alguna más? Estaremos encantados de que las compartas con nosotros.

Si te gustan las curiosidades de la música, estos libros que pueden interesar.

Valora este post

Deja tu comentario