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Fallece Barry Harris, el gran embajador del bebop

El pasado 8 de diciembre nos llegaba la triste noticia de la muerte de Barry Harris, por complicaciones del coronavirus. Tenía 91 años. Dedicó toda su vida a la difusión del bebop como una de las grandes expresiones de la cultura estadounidense, tanto como músico como educador. Además, fue una figura clave para sentar las bases para el estudio académico del jazz.

Nacido en Detroit, en 1929, Harris empezó a tocar el piano a los 4 años de la mano de su madre, que era pianista en una iglesia. Pronto se vio influenciado por las corrientes musicales de la época que llegaban a Detroit, una ciudad con una gran actividad musical en aquel momento. Pero sería el bebop el estilo que lo conquistó.

En su adolescencia, poco tiempo después de aprender los fundamentos del bebop, se convirtió en una especie de joven erudito del movimiento, construyendo una pedagogía en torno a la música que Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonious Monk, Bud Powell y sus camaradas habían creado pocos años antes.

Comenzó a dar clases informales en la casa de su madre, a donde acudían músicos con mucha más experiencia, que buscaban en sus «reglas» desentrañar el complejo mundo del bebop. Siendo tan joven, fue capaz de coger un movimiento muy complejo y del que, prácticamente, no había nada escrito y estructurarlo con reglas «podían aprender hasta los gatos«.

Al tiempo que se desarrollaba como instructor, siguió trabajando como intérprete. Durante la década de los 50, acompañó a los principales músicos que visitaban su ciudad, como Charlie Parker o Miles Davis. En 1956, tras una gira con Max Roach, comenzó a hacer viajes frecuentes a Nueva York para grabar con los principales artistas del momento: Thad Jones, Hank Mobley, Art Farmer…

Finalmente, en los 60, se mudó a Nueva York, donde mantuvo contacto con la élite del jazz del momento y continuó grabando discos. En el 72, Thelonious Monk también se mudó a NY, donde permanecería hasta su muerte. Durante ese periodo, ambos músicos siguieron intercambiando información y Harris continuó absorbiendo el lenguaje de su amigo y maestro.

A pesar de dedicar toda su vida a la pedagogía, Barry Harris nunca se adhirió a ninguna universidad o institución, sino que se dedicó a la educación de manera independiente. A partir de 1974, llevó a cabo talleres intensivos en Nueva York, abierto a estudiantes adultos de todas las edades, por unas tarifas realmente bajas, para poder llegar a más gente. Desde ese momento, nunca dejaría de dar clases. Cuando tuvo que dejarlo en 2020, por culpa de la pandemia, siguió dándolas a través de Zoom.

Agus Rodríguez
Creador de contenidos online y experto en marketing digital y RRSS. Cofundador de Maldito Piano. Amante del deporte y la buena comida. La música me ayuda a viajar cuando mi presupuesto no me lo permite.

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