Como ya sabes, nuestro instrumento proviene del modelo de fortepiano que creó Bartolomeo Cristofori a comienzos del siglo XVIII. Pero si te fijas en los instrumentos que se conservan de Cristofori, contaban con solo 54 teclas. Entonces, ¿por qué los pianos de hoy en día poseen 88 teclas?
La respuesta es bastante sencilla. Como todo en este mundo, la música de piano también ha ido evolucionando a lo largo de las décadas y los compositores eran los primeros que buscaban ampliar la expresividad y el rango sonoro de la música. Por esto, el teclado del piano se ha ido ampliando con el paso de los años para satisfacer las necesidades de los compositores y los intérpretes.
Para que te hagas una idea de lo rápido que evolucionó, un siglo después de su invención el piano ya poseía un teclado de 88 teclas. Y hacia 1890, las 88 teclas eran ya un estándar.

Ahora bien. El oído humano puede detectar sonidos entre 20Hz y 20.000Hz, aunque debemos aclarar que el límite de frecuencias que el cerebro humano puede identificar está en 4.000Hz. A partir de ahí no identificamos lo que oímos. Esta es la razón por la que si considerásemos ampliar el rango del teclado, las teclas graves adicionales serían algo así como un zumbido ininteligible. Además, las teclas más agudas las percibiríamos como disonancias bastante desagradables. Esto hace que musicalmente no tenga mucho sentido continuar ampliándolo y nos quedemos en las 88 teclas.
Si embargo, en otros artículos ya te hemos mostrado pianos como el Big Beleura, el Grand Bohemian o el Bösendorfer Imperial con 108, 92 y 97 teclas respectivamente. Y si los escuchas con atención verás que su sonido es diferente al de un piano de 88 teclas. Aunque estas notas adicionales no se tocan regularmente y hay muy pocas obras de repertorio que las requieran, su existencia hace que la tabla armónica de estos pianos sea más ancha de lo convencional y la posición del puente sea corto. Esto, junto con la resonancia natural de sus cuerdas crean un sonido denso y complejo que caracteriza a estos modelos.
Finalmente, no debes olvidar que la evolución del número de teclas está estrechamente ligada a la evolución de la propia fabricación de los pianos. El poseer mejores harpas o bastidores, por ejemplo, ha ayudado a poder mantener mejor la tensión de las cuerdas, y esto a su vez, nos permite poder usar cuerdas más gruesas y largas. De este modo se pueden tener más notas graves.