maderas del piano

La madera del piano. ¿Sabes cuántos tipos de madera conforman el tuyo?

¿Alguna vez has pensado en todas esas piezas que conforman tu piano? ¿No es sorprendente lo robustos que se ven los tablones de madera exteriores y lo delicadas que parecen las pequeñas piezas del interior? ¿Sabrías decir exactamente qué tipos de madera son o cómo influye eso en el sonido?

En este artículo trataremos de dar respuesta a todas esas preguntas, aunque de un modo genérico, ya que es imposible analizar exhaustivamente cada uno de los pianos que hay en el mundo.

Si no sabes cómo funciona el piano, te aconsejamos que leas este post en el que explicamos cómo funciona un piano, su mecánica y sus partes.

El piano y sus diferentes maderas

Sin duda, al igual que con los muebles, los coches, teléfonos u otros objetos cotidianos, la calidad de los materiales y componentes es un factor que influye directamente en el precio que tendrán en el mercado. Como es lógico, cuanto mejores sean, más costoso resultará adquirirlo.

Claro está que con el paso del tiempo todo evoluciona y como es lógico, tu nuevo piano ya no se construyó exactamente con los mismos materiales que se empleaban en el siglo pasado o el anterior. Por ejemplo, antes era muy frecuente que las teclas se hiciesen con marfil, mientras que actualmente lo más común es que sean de plástico y materiales sintéticos que simulan su tacto y color. Lo mismo sucede con otros materiales metálicos y como no, con las maderas.

Los pianos no se construyen con un sólo tipo de madera. Es más, casi cada parte del instrumento se hace con una especie de madera diferente que se ajuste específicamente a las necesidades y funciones requeridas. Así, las más comunes son el abedul, el arce, distintos tipos de abeto, roble, caoba, ébano y algunas especies exóticas más.

El proceso de secado

De los troncos de estos árboles, en los aserraderos, se hacen grandes tableros que luego cada fábrica de pianos decidirá cómo tratar y emplear. También es importante señalar que esta madera, para poder ser utilizada por los constructores de pianos, debe de secarse a la perfección. Este proceso de secado se realiza al aire libre y, dependiendo del tipo de madera y el lugar que ocupará en el piano, llevará de 6 meses a 2 o 3 años.

Tras secarse al aire libre, como aún puede quedar un cierto porcentaje de humedad interno, algunas aún deben de ir a unos hornos especiales. El caso del secado en los hornos está pensado para que las maderas resistan los climas áridos y calurosos sin agrietarse ni deformarse.

Antes de que existiesen estos hornos, el proceso de construcción total de un piano duraba muchos años más y se utilizaban unos recintos cerrados conocidos como secaderos. Es curioso y sorprendente que se conserven escritos de secaderos con madera destinada a instrumentos musicales que pasaron hasta 100 años allí.

La madera de cada pieza del piano

Tras este proceso de secado, la madera que está en óptimas condiciones (que no se agrietó, no presenta muchos nudos ni sufrió ningún daño durante el proceso), se separa según la calidad y se almacena de manera ordenada, según la parte del piano para la que será empleada.

La estructura

Lo primero que se construye en el proceso de fabricación de un piano es la estructura que, como no, es de madera. En este caso se suele emplear madera de arce.

Tras empapar la madera con agua caliente para que ablande y se vuelva mas manejable, se hacen planchas superponiendo láminas que inmediatamente se encolan y moldean. Según el número de capas, se obtiene más o menos grosor en los tableros que conforman la estructura del piano.

Para obtener la forma peculiar que tienen los pianos ,especialmente los de cola, se utilizan unos moldes que ejercen una gran presión sobre la madera.

Cada fabricante establece el tiempo que la madera debe de pasar en los moldes según el tipo de cola empleada entre las láminas. No obstante, al desmoldarla, casi todos coinciden en que debe pasar al menos un mes en una sala que actúa a modo de secadero.

Como extra, algunas de las principales marcas suelen añadir una especie de pilares atravesados en la estructura, como medida preventiva para preservar su forma mientras, en estos 30 días, la madera se seca ya sin el molde.

Tabla armónica y resonador

Tras esto, el siguiente paso es hacer el resonador y la tabla armónica. Sin duda, ésta segunda es la pieza más importante del piano ya que influye de manera directa en el proceso sonoro.

Para la tabla armónica, casi siempre se utiliza el abeto por la elasticidad que ofrece y por sus cualidades reverberantes. Existen muchos tipos de abeto, pero dos de los más demandados para elaborar esta parte del piano son el abeto europeo y el canadiense (el canadiense en concreto es el que emplea la famosa casa Steinway). De nuevo, se necesita encolar varios tablones de abeto para conseguir robustez y perdurabilidad. Finalmente, se añaden unos listones de madera, conocidos como costillas, que refuerzan el tablero y ayudan a distribuir y expandir la resonancia.

Tras unir la tabla armónica con las costillas, el siguiente paso son los puentes, que son los encargados de llevar las vibraciones y la energía de las cuerdas a la tabla armónica. Estos puentes se fabrican con madera de arce. Aunque muchos fabricantes pegan los puentes a la caja de resonancia, en los pianos de alta calidad los puentes presentan una unión de espigas para que el sonido y las vibraciones se transmitan mejor. Sobre ellos va la pesada plancha de hierro fundido y el cordal que son especialmente visibles en los pianos de cola.

Los cabezales

La misma madera de arce empleada en los puentes se utiliza también para hacer los cabezales de los pianos y, en muchos casos, también se superponen varias láminas para aumentar su resistencia. Algunos fabricantes utilizan madera de haya en lugar de arce para determinados modelos de pianos. Esto se debe a la dureza y durabilidad de esta madera, lo que permite un mejor ajuste de las clavijas y su estabilidad durante mucho más tiempo.

Por estos mismos motivos, esta madera se emplea también para las múltiples pequeñas piezas que conforman el mecanismo del piano.

Los martillos y otras pequeñas piezas

Para los macillos/martillos, la madera elegida suele ser el carpe. Para las teclas, suele emplearse abeto. En cuanto a los colores blanco o negro, decir que son cubiertas que tapan la madera de abeto y que normalmente son de materiales sintéticos o plástico que imita el marfil para las teclas blancas y madera de ébano para las teclas negras (en pianos de mala calidad, en lugar de madera de ébano, a veces se emplean resinas u otros materiales sintéticos).

Finalmente, se pueden emplear muchos tipos de madera diferente para todo el exterior que conforma el mueble del piano. Arce o caoba para los bordes, abeto para las patas, álamo y/o abedul para la carcasa… Lo más visible y que determina el color del piano es una carcasa de chapa de madera que, según la madera que se emplee, dará una apariencia u otra. Aquí, las posibilidades son casi infinitas. Se puede emplear nogal, palo rosa, arce, cerezo, roble y diferentes variedades de maderas exóticas.

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