Interpretar Bach correctamente

13 reglas para interpretar correctamente Bach según sus contemporáneos.

Hace poco publicamos un extenso y detallado artículo sobre los primeros métodos dedicados a nuestro instrumento y su evolución. Algunos de esos tratados, junto con otros escritos, estaban escritos directamente por alumnos, familiares, entrevistadores y otras personas muy cercanas al gran J.S. Bach.

Escritos de Forkel, tratados como el de Marpurg, la biografía redactada por Ana Magdalena (su esposa), el ensayo sobre la verdadera manera de tocar instrumentos de tecla de su hijo C.P.E. Bach, manuscritos del propio Bach en composiciones que creaba para que su hijo W. Friedmann aprendiese a tocar.. Todas estas fuentes han servido para realizar una valiosa lista de consejos o normas a tener en cuenta a la hora de ponerse a estudiar y tocar la obra de la gran figura de la música barroca: J. S. Bach.

  1. El paso del pulgar se emplea exclusivamente para pasar un único dedo. En determinados contextos, puede emplearse el pulgar pero en combinaciones 1-5-1-5 o 1-4-1-4, por ejemplo en pasajes/secuencias de intervalos de terceras o cuartas. En algunos casos, también se utiliza para realizar notas repetidas, ya sea solo utilizando el 1 o bien combinando el 1 con otro dedo (remarcar que sería más correcto o del estilo de Bach hacer 1-1-1-1). Lo que está prohibido, porque Bach nunca lo hacía, es hacer pases de pulgar por debajo de la mano para desplazarse por el teclado, como se hace en la técnica actual. Esto es más bien una técnica propia del Romanticismo.
  2. El quinto dedo se utilizaba mucho más de lo que se hace hoy en día. Tanto, que incluso era frecuente tener el caso de notas repetidas a ejecutar con ese dedo, o momentos de dos notas consecutivas a realizar ambas con el quinto.
  3. Es totalmente lícito llevar el pulgar o el meñique a las teclas negras, algo que en la actualidad se suele evitar, porque suele conllevar posiciones y movimientos incómodos.
  4. Realización de pases o desplazamientos del cuarto dedo por encima del quinto. Sin duda, es algo que a día de hoy se evita a toda costa.
  5. Para las notas dobles más amplias o acordes de sexta, Bach solía emplear y marcar en sus escritos los dedos 1 y 5, por ofrecer más control, a pesar de que en su época lo normal era que se empleasen el 2 y el 5.
  6. El ataque del dedo debe realizarse desde la tecla, sin que se produzcan levantamientos del dedo ni de la mano o muñeca. Se debe mantener siempre el contacto con el teclado.
  7. Recordemos que en la época se evitaba utilizar el legato de manera continuada en una pieza musical. Por eso, se emplean digitaciones que favorezcan la desligación acústica. Como es de entender, esto supone decirle adiós a las sustituciones de dedos, aunque a simple vista resultasen mucho más cómodos y eficaces. Este tipo de sustituciones serán característicos en la música francesa.
  8. Evitar saltos. Bach pensaba la digitación de un compás teniendo en cuenta lo que viene en el siguiente.
  9. Se emplea el famoso y arcaico deslizamiento del dedo por la tecla, hacia la palma de la mano («encaracolar los dedos»). Esto lo utilizaba especialmente para controlar la igualdad, la presión y la cantidad de sonido de cada nota/dedo.
  10. Utilizar las normas de la tradición organística alemana, especialmente en lo referido a digitación y posición de la mano. Esto incluye sucesiones de notas correlativas con el mismo dedo, especialmente con 1 o con 5, como vimos en la norma anterior, o el empleo de los dedos «malos» como el 4 en partes débiles. Una buena síntesis de estas normas aparecen en el tratado de Ammerbach o en el cuaderno que el propio Bach escribió para su hijo W. Friedmann.
  11. En las partes rápidas de una pieza musical, es primordial mantener la igualdad y la claridad en el sonido. Para eso, no levantar las manos ni los dedos de las teclas es totalmente necesario.
  12. Mientras se toca, los dedos se deben mantener arqueados en todo momento (redondeados) pero los músculos relajados. Es fundamental lograr tocar sin tensiones ni ningún tipo de rigidez.
  13. En las escalas está permitido un pase de pulgar que hoy llamaríamos «convencional», pero que para la época de Bach era toda una osadía e innovación absoluta. El gran maestro lo justificaba con su teoría de mantener la naturalidad corporal y de la mano. En la siguiente fotografía extraída de la página 88 del libro Historia de la técnica pianística, de Luca Chiantore, podemos ver la diferencia entre cómo digitarían una escala por aquél entonces, y cómo lo hacía Bach:

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  1. pilar

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