digitación en el piano

Historia de la digitación en el piano.

Desde que empezó a haber obras para piano, comenzó la preocupación sobre la digitación, ya que es la clave de una buena ejecución. Sin una digitación adecuada, un pianista nunca será capaz de tocar una obra compleja y, aunque la toque, nunca sonará de forma correcta.

Por suerte, esta preocupación ha hecho que la digitación siempre se haya ido documentando, especialmente en los S XVI y XVII. Si están interesado en los diferentes tratados para pianos a través de los siglos, no te pierdas este post. Comparando las primeras fuentes con las que tenemos hoy en día, podemos ver las diferentes tradiciones en lo que a digitación se refiere y el por qué se hace de una manera o de otra.

La digitación en los S XVI y XVII

La técnica de la digitación de esta época es todavía muy clavecinística. En esta época se imitaba, sobre todo, las modas que llegaban de los tres principales países constructores de claves: Italia, Alemania y Flandes.

  • Uso casi nulo de pulgar y meñique
  • Elegir una digitación u otra va siempre condicionado al intervalo que tengas que tocar. Por ejemplo, una segunda se tocaría siempre con los dedos 2 y 3, mientras que una tercera se haría con los dedos 2 y 4. Por su parte, una cuarta, se haría con los dedos 2 y 5, en vez de utilizar los dedos 1 y 4, como suele ser habitual hoy en día.
  • Mientras que hoy en día, siempre se busca dar prioridad al legato, en esta época se buscaba que la digitación estuviese al servicio de la articulación.
  • Los tiempos fuertes de compás se solían tocar con los dedos 2 y 4 en Italia, pero con los dedos 3 y 5 en Alemania. Esta es la base de las distintas escuelas que llegan a nuestros días.

La digitación en el Clasicismo (S XVIII)

Durante esta época encontraremos un enfrentamiento entre los defensores de una técnica continuista de la herencia del clave, frente a aquellos que apoyaban a Cristofori y su nuevo instrumento: el piano. A finales de este siglo, será cuando se asienten las bases de la técnica pianística propiamente dicha.

  • Se aceptan los cabalgamientos entre una mano y otra e, incluso, se especifican en la partitura.
  • Empieza a aceptarse la sustitución de un dedo por otro mientras se mantiene pulsada la misma tecla. Esto viene dado por la aceptación del sonido ligado, especialmente en la música polifónica.
  • Las escalas pasan a tener digitaciones fijas desde la influencia de C.P.E. Bach en detrimento de los intervalos.
  • Se establece la norma básica del ligado de octavas que tenemos hoy en día: 1-4 para teclas negras y 1-5 para las blancas.
  • Se busca el uso de dedos diferentes para notas repetidas, sobre todo el 4-3-2-1-4-3-2-1-4-3-2-1 que utilizamos hoy en día.

La digitación en el S XIX

Durante este siglo ya se han asentado las bases de la técnica pianística y comienza la preocupación por la sonoridad. En esta época encontraremos un conflicto entre los que buscan una digitación cómoda y práctica (pedagogos como Czerny) , frente a los que buscan el puro virtuosismo (Beethoven, Brahms…)

  • Al aumentar la complejidad de la técnica en la escritura, también aumenta el número de combinaciones de dedos que se puede utilizar. Esto provoca que el pianista tenga mayor libertad en sus digitaciones a la hora de tocar una obra. Es por eso, que en esta época las obras empiezan a sonar diferentes en función del intérprete.
  • El hecho de que todos los elementos estuviesen al servicio de la sonoridad, propició que un mismo fragmento musical pudiese sonar totalmente distinto al poder variar dinámicas, articulaciones, etc.
  • La mano izquierda abandona su rol de bajo continuo, adquiriendo mayor movilidad y presencia.

La digitación en el S XX

En el S XX comienzan los «experimentos» con las digitaciones. Entre las nuevas posibilidades surgen, incluso, excepciones a normas establecidas en los siglos anteriores. La aparición de nuevos tratamientos de las sonoridades y las disonancias, propicia nuevas maneras de digitar.

  • Se permite tocar dos teclas con un mismo dedo.
  • Se permite tocar con varios dedos a la vez en una misma tecla, para conseguir sonidos muy fuertes.
  • Las obras contemporáneas cada vez incluyen más clusters, por lo que se acepta el tocar con la palma de la mano o, incluso con el puño, si se busca un sonido más percusivo o agresivo.
  • Durante este siglo se establece la diferencia entre numeración inglesa (+, 1, 2, 3, 4) y la continental (1, 2, 3, 4, 5).

Durante el S XXI, la digitación ha seguido avanzando en busca de la adaptación a las dimensiones y características de cada mano. En próximas entradas entraremos a fondo a analizar la digitación actual.

2 Comments

  1. Ernesto Arenas B.

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