Teoría del iceberg

La teoría del iceberg aplicada a músicos

Un iceberg es un gran bloque de hielo que se ha separado de un glaciar y que flota por el océano a la deriva. De esa gran masa de hielo, nosotros vemos tan solo una mínima parte, que es la que queda por encima del mar, pero no vemos la parte que queda por debajo del agua, y que puede llegar a ser hasta nueve veces más grande que la que queda en la superficie. Justo este hecho es el que hace que sean tan peligrosos, especialmente para los barcos que surcan esos mares.

La teoría del iceberg de Hemingway compara, a nivel psicológico, las dos partes del iceberg con las cosas que percibimos en nuestra vida. Por un lado, aquello que percibimos a simple vista, por otro las que apenas le prestamos atención por no percibirse fácilmente, pero que tienen una importancia muchísimo mayor. Según la teoría del iceberg, es más importante la parte oculta en el agua que es mucho más grande y sostiene a la parte visible. Llevado a nuestra vida, nos viene a decir que detrás de las cosas que vemos, hay otras mucho más importantes y que esa parte que se nos escapa, aproximadamente un 80%, correspondiente al plano inconsciente de nuestra mente, termina teniendo un peso vital.

En psicología hay muchos autores que continuaron con esta teoría y afirman que está relacionada con la tendencia que tiene el ser humano a elegir siempre el camino más corto, o fácil, sin pararse a contemplar las consecuencias o partes negativas que eso puede acarrear (parte oculta del iceberg). No solemos pararnos a pensar en qué hay detrás de todo lo que vemos.

Esta teoría, en la actualidad vuelve a estar muy presente por culpa de las redes sociales, en la que vemos una foto, por ejemplo, pero no nos paramos a pensar en qué hay realmente detrás de ella. También podemos aplicarla en muchas situaciones, en las que prejuzgamos a las personas que tienen cierto éxito, pero no valoramos todo el esfuerzo o las cosas que han tenido que hacer para lograrlo.

Esto último es lo que vincula la teoría del iceberg con los músicos.

Es fácil juzgar a un músico por las fotos/vídeos que sube a sus redes sociales, o por una canción de 3 minutos que le escuchamos, o el concierto de hora y media al que asistimos. Lo que no pensamos es que detrás de ese instante que nosotros valoramos, hay años de estudio, de esfuerzo, de ganas de superarse a uno mismo, de luchar contra obstáculos, de renunciar a reuniones con amigos, vacaciones, fiestas… Ése es nuestro iceberg.

Pero esta teoría y este símil no es solo para que la gente comprenda los sacrificios que hace un músico a lo largo de su carrera y su vida, sino también debe servir para que el propio músico alcance sus sueños o, dicho de otra forma, su éxito.

A veces nuestro sueño es que un determinado concierto o audición nos salga bien, o rendir con la máxima calificación en exámenes o competiciones… y tendemos a no ver o no valorar lo suficiente las horas de estudio, el sacrificio,etc. Tendemos a quedarnos con la sensación de derrota. Solemos valorar nuestro esfuerzo según hayamos alcanzado o no nuestra meta, sin valorar el camino recorrido.

Para alcanzar el éxito, hay una serie de valores que son fundamentales como el esfuerzo, la perseverancia, la automotivación, la autosuperación, la disciplina, el trabajo duro, la dedicación, la capacidad de crear buenos hábitos, etc. Pueden llegar a hacernos falta meses o años de trabajo duro diario y, por eso, aunque veamos la meta como algo importante, el proceso para alcanzarlo es lo que realmente debemos valorar. Y, sobre todo, que aquello que hacemos nos genere alegría, ilusión y pasión, para no rendirnos y abandonar.

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