Memorización al piano

Técnicas para desarrollar la memorización al piano

Memorizar es una parte fundamental de la actuación de cualquier músico. Es cierto que en algunos estilos, sobre todo en clásico, está admitido tocar siguiendo la partitura pero, tarde o temprano todos nos hemos de enfrentar a alguna obra de memoria.

Como seres humanos, utilizamos la memoria a diario: para recordar mensajes, para aprender cosas nuevas, para estudiar… Sin embargo, la memorización de obras al piano tiene un componente ligeramente diferente al de resto de actividades. Y es que, cuando tocas, no solo has de recordar los pasajes que necesitas, sino que has de recordarlo justo en el momento preciso.

Hay otra diferencia fundamental en la memorización al piano con respeto a la del día a día. Y es que cuando utilizamos nuestra memoria cada día, la acción de recordar no supone ningún tipo de estrés o ansiedad. Sin embargo, la preparación de una actuación suele implicar miedo o ansiedad.

Existen 4 factores que no están presentes en una memorización cotidiana pero que son claves en la memorización al piano.

Complejidad del material a recordar

El nivel de complejidad del material al que nos enfrentamos determina la primera impresión que tendremos de la obra como algo difícil o no. Generalmente, si la obra que vamos a memorizar tiene elementos a los que estamos acostumbrados, la percibiremos como algo fácil. En cambio, si la obra contiene figuras, ritmos o necesidades técnicas que no nos son familiares, lo percibiremos como algo difícil. De la misma manera que percibiremos más fácil aprender un idioma que utilice nuestro alfabeto que un idioma que use uno diferente, como el japonés.

Esta primera percepción de una obra como algo difícil es algo totalmente subjetivo y puede que nos equivoquemos. Sin embargo, el miedo que nos cause puede ser un handicap a la hora de memorizar. Por suerte, existen diferentes técnicas para combatir este miedo y que el proceso de memorización resulte más eficaz.

Adquiere una visión global de la obra.

Antes de ponerte a memorizar la obra desde el principio, dedica tiempo a comprenderla en su totalidad. Analízala y descomponla en trozos más pequeños. Identifica si tiene una introducción, pasajes que se repiten, pequeñas variaciones, un patrón armónico o tonal… Teniendo un esquema de la obra en tu cabeza, te será mucho más fácil memorizarla.

Comprende el significado de la obra.

Dedícale tiempo a empaparte de la obra y llegar a su esencia. Descubre qué quería decir el autor cuando la compuso y trata de ponerlo en tus propias palabras, como para explicárselo a otra persona. Por último, trata de hacer un propia versión de la esencia de la canción, de manera muy simple, sin entrar en intervalos o interacciones de medida.

Divide la obra en pequeños fragmentos.

Intenta trocear toda la obra en los fragmentos más pequeños y sencillos que puedas gestionar. Puede que pienses que así no acabarás nunca, pero nada más lejos de la realidad. Nuestra mente se siente mucho más cómoda gestionando unidades pequeñas y memoriza mucho mejor añadiendo poco a poco nuevos fragmentos. De esta manera, memorizarás cada fragmento de manera clara y exacta, sin caer en confusiones.

Construye tus propias referencias.

Tener referencias propias de la obra es una ayuda fundamental, sobre todo en aquellos pasajes donde el material parece no tener estructura. A priori, puede parecer que crear referencias de cada pasaje es un mayor trabajo, pero nuestra mente memoriza mejor por asociación. Esta técnica no solo se utiliza en lo musical, sino que se recomienda en cualquier tipo de curso para aprender a memorizar.

Nivel de precisión

Desde el primer momento en que te enfrentas a una obra, adquieres un concepto sobre el nivel de precisión que exige. Esto determina la manera en que te enfrentarás a la memorización de la obra. Por ejemplo, si memorizas una obra de Mozart intentarás repetir cada nota de manera exacta, mientras que si memorizas algo de jazz, pensarás que tienes una mayor libertad.

Cuando las perspectivas de precisión son muy altas, la memorización se hace más difícil porque admite pocas variaciones. En cualquier caso, muchas veces el nivel de precisión viene dado por el estilo que se toque y no por elección del músico.

La memoria es como un músculo

Seguro que has escuchado esta frase más de una vez. La memoria se comporta como un músculo y como tal has de entrenarla. Como todo entrenamiento, este ha de ser constante y diario. De nada sirve meterse un atracón de estudio un día si luego pasas varios sin repasar la obra.

Si quieres que la memorización de la obra sea la correcta, has de llevar un entrenamiento diario y llevar fresca la obra el día que la interpretes.

Gestión del tiempo

Cuando hablamos del tiempo a la hora de memorizar, no nos referimos a que se ha de memorizar la obra con tiempo suficiente. Es obvio que, cuanto más tiempo tengas para memorizar la obra, mejor te saldrá.

El tema de la gestión del tiempo está directamente relacionado con que la memoria es un músculo. Si tu memoria está «fuera de forma» no podrá enfrentarse a grandes sesiones de estudio. Es mejor empezar por sesiones diarias cortas, de unos 15 minutos y, poco a poco, ir ampliando el tiempo de las sesiones.

Por otra parte, es mejor que empieces memorizando una pequeña pieza y, en los próximos días, ir sumando piezas nuevas al proceso de memorización. Si un día, durante el proceso de estudio, el nuevo pasaje se te atasca y te resulta confusa, es mejor repasar lo ya memorizado y afrontar ese pasaje al día siguiente.

Nervios

Todos los planes de memorización de la obra se pueden ir al traste en el momento en el que entra en juego el miedo, la ansiedad y la adrenalina. La tensión previa a la actuación puede hacer que la adrenalina se dispare, haciendo que resulte complicado enfocarse en la obra o recordar con claridad aquello que estudiamos.

A parte de la típica ansiedad del día de la actuación, los nervios pueden empezar a aparecer los días previos, dificultándonos el proceso de memorización.

Existen diferentes técnicas para combatir los nervios y la ansiedad antes de una actuación, pero es un tema extenso que merece una entrada a parte. Existen libros como este que ya analizamos, dedicados a ayudarnos a superar la ansiedad y el miedo escénico.

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