tonalidades, modalidades, grados y escalas

Conceptos musicales: Tonalidad, modalidad, escalas y círculo de quintas.

Existen muchas confusiones entre tonos, modos y escalas. Que si tonalidad es lo mismo que modalidad, que si escala y modo son lo mismo, dudas sobre para qué sirve realmente el círculo de quintas… Y no es de extrañar porque Internet está plagado de ejemplos donde se emplean las nomenclaturas de manera errónea, falsos usos sobre ellos, o explicaciones que no aclaran nada. Incluso en las aulas de los conservatorios encontramos alumnos que saben lo que es el círculo de quintas pero no tiene ni idea de cómo utilizarlo o para qué sirve. Y lo mismo con las diferentes escalas, modos, tipos de modulaciones, acordes pivote, etc.

Por eso en Maldito Piano hemos preparado este vídeo y este artículo en el que tratamos de explicarte de forma breve pero sobre todo efectiva, detallada y comprensible, la diferencia entre estos confusos conceptos y su aplicación. Puedes empezar con el vídeo para entrar en materia y luego leer el post para profundizar.

Eso que llaman tonalidad

Comenzamos por el principio. ¿Qué es la tonalidad? ¿Y es o no lo mismo que una escala? ¿Hablamos de lo mismo cuando decimos tonalidad y modalidad? Para dar respuesta a esto y hacerlo de la manera más rigurosa posible, comenzamos consultando una de las fuentes más fiables que existen en la música: El Diccionario Harvard de la Música.

Tonalidad: «Son las relaciones de altura que establece una nota como centro tonal o tónica, con respecto a la cual las notas restantes tienen funciones subordinadas. Existen dos tipos o modos de tonalidad: mayor y menor, y cualquiera de las doce notas puede servir de tónica. Así, existen en principio 24 tonalidades diferentes«. La definición continúa de manera muy extensa y detallada. De hecho en el diccionario Harvard hay ni más ni menos que 3 caras escritas con letras enanas dedicadas a definir la tonalidad.

Por decirlo de una manera más sencilla, la tonalidad es una serie o un conjunto de sonidos que se sostienen de una misma y única nota/sonido principal, que es lo que llamamos tónica. Esa tónica, a su vez, también es la primera nota de la escala relacionada o vinculada a esa tonalidad. El por qué de esto radica en que las sucesiones de notas que se hacen a partir de esa jerarquía que es la tonalidad, le llamamos escala, y todas esas notas deben guardar consonancia con la tónica (la nota más característica de la tonalidad). Pero va a haber diferentes formas de escalas, según cómo se ordenen esos sonidos pertenecientes a la tonalidad.

Diferenciando tonalidad y escala

La principal diferencia entre tonalidad y escala es que la escala, por definición, es una progresión de sonidos ordenados y consecutivos (lo que en el ámbito musical se conoce como grados conjuntos). Por la contra, en la tonalidad importa la relación entre los sonidos, pero estos no tienen por qué aparecer en ningún orden, como sucede con la escala.

Además, cada tonalidad tiene una serie de alteraciones características que la definen para remarcar el orden y las distancias de tonos y semitonos. Esas alteraciones que la hacen única, se conocen como armadura. Así, do mayor no tiene ninguna alteración en su armadura, pero re mayor cuenta con dos sostenidos en su armadura, fa mayor tiene un bemol, sol mayor cuenta con un sostenido, etc.

Modalidades y relativos

Una tonalidad tiene siempre dos modos (mayor y menor), esto es que partiendo de la tónica y creando la escala característica de esa tonalidad, se pueden dar dos opciones. La primera de ellas es que entre la primera y la tercera nota de esa escala tengamos un intervalo de tercera mayor (2 tonos) y por tanto estaremos en modo mayor; la segunda opción es que entre esas mismas notas tengamos una tercera menor (un tono y medio), entonces sería el modo menor. También se puede comprobar atendiendo a dónde va colocado el semitono. Si el semitono se localiza entre las notas 3-4 y 7-8, la tonalidad será mayor, mientras que si se encuentra entre las notas 2-3 y 5-6, será menor. Por tendencia, se suele decir que los modos mayores son más alegres y los menores, tristes.

Para mezclarlo todo aún un poco más, cada tonalidad mayor tiene su relativo menor y viceversa. Esto significa que cada tonalidad en modo mayor por naturaleza está firmemente vinculada a una tonalidad en modo menor, con la que comparte la misma armadura. Para averiguarlo, solo debemos restar una tercera. Es decir, si estamos en Do Mayor y descendemos una tercera, llegamos a la (do-si-la) y por tanto su relativo menor sería la menor, que al igual que Do Mayor, no tiene ninguna alteración en la armadura. Lo mismo sucede con re mayor-si menor (2 sostenidos), fa mayor-re menor (1bemol), la mayor-fa #menor (3 sostenidos), etc. No obstante, la cosa no termina ahí. Y es que hay otro concepto al que también llamamos modo y que crea una doble confusión: tonalidad-modalidad y modo-escala.

Entonces…¿no es lo mismo tonalidad que modalidad?

No es lo mismo tonalidad que modalidad y tampoco es lo mismo un modo que una escala, de la misma forma que modo tampoco es lo mismo que grado.

Según el diccionario Harvard de la música, la modalidad «es un sistema musical basado en la utilización de un modo o modos, en contraposición especialmente a la tonalidad«. La definición en el diccionario continúa pero básicamente nos tenemos que quedar con que la diferencia entre tonalidad y modalidad es que mientras que la tonalidad depende directamente de las relaciones existentes entre los sonidos, la modalidad es independiente de estas relaciones y se basa en la distribución o sucesión de los intervalos (distancias entre las notas basada en tonos y semitonos). Justo esta dependencia de la colocación de los intervalos y sonidos siguiendo un orden concreto, es lo que hace que un modo pueda parecer ser lo mismo que una escala, pero de nuevo, habrá que matizarlo, y para eso necesitamos comenzar por explicar lo que son los grados.

Y así, llegamos a los grados

Los grados son cada una de las notas que conforman una escala y se representan con números romanos. Este símbolo es fácil de reconocer porque es simplemente saber qué puesto ocupa en la escala la nota (llamada grado) en la que nos estamos fijando y numerarla con un número romano. Por ejemplo: Supongamos que tenemos la escala de Do Mayor, cuyas notas son do, re, mi, fa, sol, la, si (y si consideramos la octava, tendríamos de nuevo el do). El primer grado es la nota do y se representaría con «I», el segundo grado o «II» sería re, mi es el III, fa el IV, sol el V, la el VI y si es el VII. En el caso de repetir la nota do al llegar al final de la escala, no se pondría VIII, sino I de nuevo, ya que es el mismo grado.

Pero todos estos grados, simbolizados con números romanos también poseen otra nomenclatura y nos servirán a su vez para crear acordes y una «especie diferente de escalas». Dicha nomenclatura es:

  • I = Tónica
  • II = Supertónica
  • III = Mediante o Modal
  • IV = Subdominante
  • V = Dominante
  • VI = Superdominante
  • VII = Sensible o Subtónica

Cabe recalcar que en el caso del VII grado, que existan dos nombres se debe a que puede tener dos posibilidades de aparecer con dos funciones diferentes. La primera de ellas es que aparezca a distancia de un tono de la Tónica (I grado) y esto sucede principalmente en escalas diatónicas menores. Aquí no hay esa sensación de tensión ni se percibe la necesidad de que se resuelva ese sonido y por eso se llama Subtónica. En cambio, cuando el VII actúa como sensible (y se llama sensible en lugar de subtónica), es porque se sitúa a un semitono (medio tono) de la tónica (I grado) y esa distancia y ese sonido genera una necesidad de resolver y que el siguiente sonido que se escuche sea una tónica. Es decir, genera cierta tensión musical. Esto suele darse principalmente en las escalas mayores.

Dentro de estos grados se va a generar una división en dos grupos en función de la importancia que tengan para la tonalidad o la escala a la que pertenezcan. Recordemos lo que expusimos antes de que todo funcionaba como una jerarquía y si resulta más o menos consonante.

Tipos de grados y su papel a la hora de crear acordes y escalas.

Así tendremos dos bloques: el de los grados tonales y el de los grados modales. La diferencia entre unos y otros es similar a la diferencia entre tonalidad y modalidad, de ahí precisamente que se llamen así.

Los grados tonales son los que por su consonancia sonora musical sirven de base y asientan/definen el sonido de la tonalidad. Y por eso son los más importantes. Tan solo son 3: Tónica (I), Subdominante (IV) y Dominante (V). Y he aquí la progresión que marcó la creación de miles de canciones a lo largo de la historia de la música en todos los estilos que se te puedan ocurrir. ¿Casualidad? No.

En cambio, los grados modales son los que siguen la importancia interválica que explicamos en la modalidad y que no definen el sonido de la tonalidad ni lo refuerzan como sí que lo hacen los grados tonales. Pero precisamente por este motivo son los que nos ayudan a definir el tipo de escala que tendremos delante y no qué tonalidad. Ya que como explicamos antes, para ver en qué modo nos encontramos, veíamos la distancia (intervalo) entre unas notas determinadas, que son justo éstas. Los grados Mediante (III), Superdominante (VI) y Sensible o Subtónica (VII).

Justamente si a partir de estos grados formamos acordes, tendremos la armonía que necesitamos para componer. Los acordes se formarían seleccionando la nota de un grado y superponiéndole terceras, que podrán ser mayores o menores, en función de si el intervalo que conforman tiene 2 tonos o 1 tono y medio. Así, si estamos en la tonalidad de Re Mayor (2 sostenidos en su armadura) y queremos crear los acordes que definan y sostengan la sonoridad característica de su tonalidad, crearemos acordes utilizando como base las notas correspondientes a los grados I-IV-V, que son las notas re-sol-la. Sobre cada una de estas notas superponemos terceras para crear acordes triada y obtenemos re-fa#-la, sol-si-re, y la-do#-mi. Así, ya tenemos las notas del acompañamiento (llamado progresión o secuencia) que más se empleó durante siglos en miles de canciones.

Pero con los grados no solo podemos crear acordes. Y es que a partir de cada una de las notas que conforman una escala, podemos construir un nuevo tipo de escala pero que mantiene las alteraciones de la armadura de la tonalidad original.

¿Escalas o modos?

Para que se vea de manera sencilla la diferencia:

Estamos en Do Mayor, que no tiene ninguna alteración en la armadura y su escala correspondiente es do-re-mi-fa-sol-la-si-do. Pues se puede crear una nueva escala partiendo de re (re-mi-fa-sol-la-si-do-re), que sigue sin tener ninguna alteración. Y ahí ya obtenemos una escala que empieza por re, pero que no es la vinculada a la tonalidad de re mayor, porque no posee los dos sostenidos que tiene Re Mayor. ¿Por qué? Pues aquí tienes la otra diferencia que faltaba por ver: Estamos creando modos y no escalas. En algunos lugares, es lo que se conoce también como escalas modales. De la misma manera que hemos hecho con el re, podemos hacerlo también partiendo de mi (III grado de Do mayor), o de fa, etc. Siempre que mantengamos las alteraciones de la tonalidad originaria, tendremos un modo o escala modal. Y esta diferencia la tienen especialmente presente los músicos de Jazz.

Podríamos extendernos mucho más hablando de los antiguos modos griegos (Dórico, Lidio, etc.) que luego en la Edad Media se retomaron y se transformaron, pasando de ser descendentes a ascendentes, se agruparon en dos subgrupos, y se modificaron algunas relaciones interválicas creando las nomenclaturas conocidas hoy en día de Dórico, Jónico, Frigio, Lidio, Mixolidio, Locrio… Pero estas explicaciones si estás comenzando, te confundirían aún más. Es precisamente por estos parecidos o por las relaciones entre unos conceptos y otros, que la armonía suele ser una de las asignaturas musicales en la que más le cuesta comenzar a los alumnos y alumnas.

Para facilitar todo un poco más, queremos compartir estas imágenes en las que puedes ver todos los posibles acordes que se pueden formar a partir de cada nota y tonalidad, los pasos y las relaciones interválicas existentes para crear las distintas escalas, y cómo no, el famoso círculo de quintas, fundamental para conocer las tonalidades (con sus alteraciones), crear acordes y las relaciones que existen entre unas y otras junto con sus modulaciones (comúnmente conocido como relaciones de tonos vecinos). No te preocupes si esto no te suena, tienes todo explicado detalladamente más abajo, junto a su fotografía.

Visualizando los acordes

Estas son las imágenes que representan los acordes que podemos formar en cada una de las tonalidades existentes. En ellas puedes ver su representación gráfica en la partitura, en cifrado americano, y las notas que se tocarían en el piano o teclado.

El ABC de las escalas y modos

Y lo mismo con la formación de escalas y modos. En las dos tablas tenemos el nombre de la escala, la progresión de tonos (1) y semitonos (1/2) que la forman y el nombre de las notas en cifrado americano. No obstante, en este caso no están escritas en todas las tonalidades y solo verás un ejemplo de cada una. Pero al tener el patrón de cómo crearlas, te será muy sencillo realizarlas en cualquier tonalidad. Por ejemplo: Si la escala menor natural sigue la progresión de Tono, medio tono, tono, tono, medio tono, tono y tono. Podemos partir de re y contar un tono, que sería mi, luego medio tono, que es fa, un tono que es sol, otro tono la, etc. Partiendo de fa: fa-sol# (T)-la(1/2)-si (T)- do# (T), etc.

Segunda tabla de escalas y modos:

El círculo de quintas y sus utilidades

En el círculo de quintas puedes ver que cada quesito de color tiene una tonalidad mayor con su relativa menor, en cifrado americano y con las alteraciones correspondientes de cada armadura. Ojo a que en el círculo se dan dos vueltas y por eso ves dos colores con dos tonalidades y dos modos en cada uno.

Para no liarse, es seguir una progresión de quintas (de ahí su nombre) y que coincide con el orden de los sostenidos (fa do sol re la mi si). Así tenemos el orden del círculo de quintas hacia la derecha. Si girásemos hacia la izquierda, serían cuartas en vez de quintas, y obtendríamos el orden de los bemoles (si mi la re sol do fa). Por esta razón, en jazz suelen referirse a él como círculo de cuartas en vez de círculo de quintas. Pero no te confundas, es el mismo círculo solo que cambiando la dirección en la que se mira.

Si en vez de parar ahí continuásemos girando, llegaríamos a las tonalidades que más temen nuestros alumnos. Estas son las que tienen un número elevado de alteraciones. fa-do-sol-re-la-mi-si-fa#-do#-sol#-re#-la#-mi#-si# (si#=Do). Para facilitarlo, aquí podemos explicar que en música existen las enarmonías. Esto son notas que se llaman de distinta manera, pero que producen el mismo sonido. Es decir, en vez de verlo como si#, podemos decir do, o en vez de do# podemos verlo como re bemol si nos es más cómodo.

Pero ¡sorpresa! el círculo de quintas tiene otra utilidad y no está hecho solo para recordarnos qué alteraciones tiene cada tonalidad o que la menor es el relativo de do mayor. Puedes valerte del círculo de quintas para construir acordes de manera sencilla y sin tener que pensar en las reglas de armonía y contar tonos y semitonos para hacer terceras mayores y quintas justas (en algunos países se llaman perfectas).

Recuerda que el círculo está hecho siguiendo una progresión de quintas justas. Eso es lo primero que necesitas para crear tu acorde: una quinta justa. Así, selecciona la nota base que quieras y mira el siguiente quesito del círculo (recuerda que giramos hacia la derecha): ya tienes tu quinta justa (do-sol, re-la, mi-si….. la que quieras). Ahora solo te falta la tercera para tener tu acorde completo. Si quieres hacer un acorde mayor, la tercera debe ser mayor (2 tonos) y ¿cómo la localizas? moviéndote en diagonal desde tu quinta, es decir, el quesito más pequeño que está debajo de la quinta. Si nuestra quinta era sol, y te fijas en el quesito que está justo debajo, ya tienes el mi. Por tanto, ya tenemos el acorde completo de Do Mayor (DO_MI_SOL).

Si quieres que el acorde sea menor y por tanto con una tercera menor, debes mirar un poco más abajo que para la tercera mayor y partir de la nota tónica en vez de la quinta. Por ejemplo, si partimos de la tónica do, (recuerda que el quesito de al lado ya es la quinta-sol) tenemos que bajar al quesito inferior y vemos el mi bemol o re sostenido si consideramos las enarmonías. Así, ya tendríamos el acorde do-mib-sol.

Pero las utilidades del círculo no terminan ahí. Imagina que ya sabes las tonalidades, las inversiones y los relativos, los acordes… ¿qué te falta para componer? Las modulaciones. ¿Y te acuerdas lo que hablábamos al principio de todo de las consonancias? Pues aquí todo vuelve a estar relacionado.

Dicho de forma rápida y fácil, el círculo te permite saber a qué tonalidades puedes modular y que te suenen siempre bien, es decir, que sean consonantes con tu tonalidad inicial. ¿Cómo? fácil. Cuanto más cerca esté el quesito de la tonalidad a la que quieres ir con el de la tonalidad de la que partes, mejor sonará. Es lo que se conoce como tonos vecinos o tonalidades vecinas. Así, si estamos en Do Mayor, sus tonalidades vecinas (y que mejor sonarán a la hora de modular) serán Sol Mayor y Fa Mayor, que son los quesitos que están justo a su derecha y justo a su izquierda. Además, cuanto más te alejes, menos alteraciones tendrán en común tus tonalidades.

Si te mueves entre tonalidades cercanas, no solo tendrás muy pocas alteraciones de diferencia, sino que obtendrás acordes con notas comunes entre las dos tonalidades y también acordes pivote, que son los que puedes utilizar en ambas tonalidades y te vendrán estupendamente para cambiar de una a otra (por ejemplo: el acorde de V de Do Mayor, es el mismo acorde que el de I de Sol Mayor). Esto es lo que en armonía se conoce como modulaciones diatónicas.

Si te alejases más, ya no tendrías estos acordes pivote o comunes y necesitarás utilizar ciertas transformaciones y cromatismos. Justo por esto, a este tipo de modulaciones se las conoce como modulaciones cromáticas.

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