Cámara de los tesoros de Steinway & Sons

La cámara secreta y los tesoros de Steinway & Sons

El sótano de la fábrica de Steinway & Sons en la calle Steinway de Astoria, esconde varios de los tesoros más valiosos de la marca.

Allí se guardan los 6 pianos más caros de Steinway & Sons. Están a la venta, pero solo al alcance de unos pocos privilegiados, que solo pueden entrar en esa sala acompañados de uno de las 3 únicas personas que tienen acceso a ella.

Las medidas de seguridad para entrar en esta sala son propias de los grandes casinos de Las Vegas. Un escáner biométrico reconoce la huella de los autorizados para abrir una cámara que es una auténtica caja fuerte. Parece poco probable que alguien pueda robar un piano de varios cientos de kilos, pero dado su valor, cualquier precaución es poca.

Los precios de los pianos que ahí se guardan van entre los 250.000 y los 2 millones de dólares. Uno de los pianos que más llaman la atención es una réplica exacta del «Imagine» Model B Spirio, el famoso piano blanco de John Lennon. El original se lo regaló John Lennon a Yoko Ono en 1971, pero Steinway creo esta réplica exacta para celebrar los 70 años del nacimiento de John.

Sin embargo, la joya de la corona es un piano blanco Steinway Model D pintado a mano, con imágenes inspiradas en el compositor ruso Modest Mussorgsky y con patas de reloj de cuco, valorado en 2 millones de dolares.

Esta cámara solo se abre para ciertos clientes especialmente pudientes, interesados en comprar un piano único. En ella, se encontrarán los 6 pianos más valiosos listos para tocar, como si de un concierto se tratase. La posición de cada uno de los pianos y la acústica que los rodea está perfectamente estudiada para que el sonido sea perfecto. La iluminación de cada uno también se ha diseñado para que luzcan como lo harían en un concierto. Por si fuera poco, todos los pianos se afinan minuciosamente una vez a la semana para sonar a la perfección.

Lamentablemente, no tenemos la capacidad económica necesaria para contaros cómo es esta sala de primera mano. Si alguno de nuestros lectores puede hacerlo alguna vez, estaremos encantados de que nos cuente cómo es la experiencia.

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