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200 años del doble escape, el mecanismo que transformó la ejecución al piano

Suele decirse que el piano fue inventado por Cristofori en torno al año 1700. Sin embargo, ese piano original tuvo que evolucionar en muchos aspectos para convertirse en el instrumento que conocemos hoy en día. Un elemento clave en esa evolución fue el doble escape, inventado por Sébastien Érard hace ahora 200 años.

El doble escape supuso el nacimiento de la acción del piano de cola moderno. Un mecanismo que aún se sigue utilizando hoy en día por prácticamente todos los fabricantes de pianos. Entendemos por «acción» del piano al mecanismo que traduce la presión del dedo sobre una tecla en el movimiento del martillo hacia las cuerdas.

Los mecanismos de los primeros pianos resultaban bastante torpes y tendían a atascarse. La plena funcionalidad del piano como instrumento pasaba por encontrar un mecanismo que cubriera tres necesidades básicas:

  • Una acción confiable y que no se atascase nunca
  • Que los martillos no rebotasen libremente después de golpear la cuerda, para no golpearlas más veces sin control.
  • Un sistema que se reiniciase rápidamente tras golpear la cuerda, para poder volver a tocar la nota. Esto es lo que se conoce como escape.

Sébastien Érard (1752) pronto vio las ventajas que el piano ofrecía sobre el clavecín y se dedicó a crear varios diseños y prototipos. En 1796 construyó su primer piano de cola, junto a su hermano Jean-Baptiste. Pronto estableció fábricas de piano en Londres y París. Sébastien Érard aportó innumerables ideas nuevas al diseño del piano, siendo la más importante y la que más ha perdurado en el tiempo, la acción de doble escape.

Funcionamiento del doble escape

A priori, la mecánica del piano parece simple: cuando pulsamos una tecla, un mecanismo acciona un martillo que golpea las cuerdas. Sin embargo, nada es tan sencillo. Para que podamos tocar la tecla repetidamente, el proceso anterior debe «reiniciarse». Esto se consigue rompiendo el vínculo existente entre la tecla y el martillo en lo que se conoce como escape.

Érard era muy consciente de la limitación de los escapes de los primeros pianos y trabajó en mejorarlo. En 1808 patentó su primera acción de repetición, pero era bastante deficiente. No fue hasta 1821 que perfeccionó su sistema, al introducir la palanca de repetición en el corazón del mecanismo.

El nuevo mecanismo de Érard permitía reproducir rápidamente una misma nota, facilitando un reinicio parcial del mecanismo.

Este mecanismo utiliza un tope (1) que atrapa el conjunto del martillo (2) inmediatamente después de que golpee la cuerda, pero antes de que vuelva a su posición inicial de reposo. Cuando la tecla deja de presionarse, el pulsador (4) se coloca instantáneamente debajo del martillo (en el punto 3), por lo que puede volver a reproducir la nota si se vuelve a pulsar, sin necesidad de esperar a que el martillo vuelva a su posición inicial.

Al principio, el mecanismo de Érard no tuvo muy buena acogida por su intrincada disposición de resortes y palancas. Se consideraba un mecanismo difícil de fabricar y que tendría poca durabilidad. Sin embargo, sus críticos (en su mayoría ingleses) tuvieron que comerse sus palabras. La acción de doble escape resultó ser una solución práctica, robusta y duradera. Ya en la segunda mitad del XIX, casi todos los fabricantes de piano habían adoptado este sistema.

Puede parecer un detalle pequeño dentro del intrincado sistema de un piano pero, sin duda, fue un avance que marcó para siempre la manera que tenemos de tocar el piano.

Agus Rodríguez
Creador de contenidos online y experto en marketing digital y RRSS. Cofundador de Maldito Piano. Amante del deporte y la buena comida. La música me ayuda a viajar cuando mi presupuesto no me lo permite.

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