la colección de pianos de Jorg Demus espoliada

La mayor colección de pianos del mundo, legado de Jörg Demus, está siendo espoliada.

Jörg Demus es uno de esos nombres que no necesitan presentación en el ámbito pianístico.

Su carrera como pianista solista siempre ha sido brillante y muy aplaudida. Y no solo por su técnica, sino por ser un gran defensor y el auténtico pionero de los conciertos con instrumentos históricos, como el uso de pianofortes para interpretar obras del siglo XIX.

Además, Demus también es conocido por sus conciertos de piano a 4 manos y a dos pianos teniendo como compañero a otro grande de las teclas: Badura-Skoda.

Ganó infinidad de premios y compartió escenario con las mayores celebridades que podamos imaginarnos: Josef Krips, Andre Cluytens, Herbert von Karajan, Elly Ameling, Elizabeth Schwarzkopf, Peter Schreier, etc. Precisamente, debido a su excelente trayectoria, hoy en día es frecuente ver premios de piano o recitales que llevan su nombre.

Y fueron sus ideas de tocar con instrumentos históricos y tratar de ser lo más fiel posible a las partituras y los sonidos de la época lo que lo llevó a ser un gran coleccionista de instrumentos de tecla históricos. Entre sus joyas musicales, no solo destacan instrumentos antiquísimos (de los siglos XVIII y XIX), sino otros con una especial importancia histórica que los hacen poseer un valor absolutamente incalculable: los pianos que pertenecieran a músicos como Claude Debussy o César Franck. Y es por esto por lo que a escasos 6 meses de su muerte un fuerte peligro trae la mayor de las preocupaciones a los expertos del piano. SU COLECCIÓN ESTÁ SIENDO DESTRUIDA Y SAQUEADA.

Tras su fallecimiento (16/4/2019), todas estas valiosísimas reliquias pianísticas se quedaron solas en la que era su residencia: el castillo de Thouron (nombrado monumento histórico). Este patrimonial edificio había sido cedido poco antes de su muerte a una sociedad austriaca, pero todos sabemos cómo va el tema del papeleo y la burocracia: escandalosamente lento. Y esto ha traído una gravísima consecuencia. Con tanto trámite el castillo aún se encuentra deshabitado y sin nadie que cuide todos esos increíbles pianos y claves.

Como era de suponer, este gran castillo sin vigilancia comenzó a llamar la atención de los ocupas. Esto ha hecho que algunos de los instrumentos más antiguos de la colección ya estén seriamente dañados e incluso con excrementos humanos por encima. Los ocupas se han adueñado de algunas salas en las que ya es imposible entrar y aquellas que se han visto solo producen horror en los que las ven debido a la cantidad de suciedad y excrementos que hay en ellas. Incluso se sabe que parte de la colección se ha usado para hacer hogueras por parte de los ocupas para calentarse.

Por si esto fuera poco, actualmente hay que sumar acciones vandálicas y robos. La voz se ha ido corriendo y diferentes saqueadores (no solo ladrones sino también comerciantes de anticuarios sin escrúpulos) se han apropiado ilegalmente de parte de esta colección de pianos. Se cree que podrían comenzar a aparecer en subastas aunque alguna pieza ya se ha vendido en el mercado negro.

Lamentablemente, la gendarmería francesa (especie de policía/fuerza armada) carece de autorización para actuar en el asunto y sólo puede limitarse a vigilar ocasionalmente los exteriores del castillo. Por su parte, el alcalde de Thouron (localidad que da nombre al castillo) ya alertó de la gravísima situación que corre el castillo y los instrumentos y del riesgo real que existe de que esta colección de incalculable valor tanto histórico como monetario, se destruya totalmente por los ocupas o bien desaparezca en el mercado negro o algún tipo de subastas en muy poco tiempo.

Todo este legado histórico parece tener los días contados y está en un terrible peligro de extinción. No parece que se encuentre una solución factible por parte de las autoridades ni de la sociedad y mientras tanto, el tiempo corre en contra del legado de J. Demus.

Para los que no conocieran a este brillante pianista y coleccionista, aquí os dejamos un vídeo en el que toca a cuatro manos con Badura-Skoda.

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