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Los 10 errores más frecuentes entre los profesores de piano.

Si buscas en la web cualquier información sobre piano o clases de piano, siempre te aparecerán artículos o anuncios destinados al alumno. Cómo corregir errores, aprende a no tener malos hábitos, cómo estudiar correctamente, etc. Pero casi nunca se ve nada sobre errores entre los profesores.

Sin embargo, existen una serie de errores que se repite entre profesores de piano de todas las partes del mundo. Algunos son por falta de experiencia entre profesores primerizos, y otros precisamente por todo lo contrario, por quedarse anclados en el pasado y no adaptarse a los nuevos tiempos. Nos gusta clasificar a estos últimos como los «profesores del esto es así porque siempre fue así«. Por suerte, cada vez son menos los profesores que siguen con esa mentalidad.

10 errores frecuentes entre los profes de piano

De entre todos los errores que pueden tener los profesores de piano, estos son los identificamos como más comunes, tanto por sufrirlos como por escuchar quejas de otros estudiantes.

1- Considerarse un dios indiscutible que todo lo hace bien.

Esta figura de profesor adorado al que nada se le puede debatir ya está desapareciendo, pero aún se pueden encontrar algunos ejemplares entre las aulas de piano de nuestros conservatorios y escuelas.

Se niegan a aceptar que su método de enseñanza ha quedado obsoleto y ya no funciona. Como hace 60 años se tocaban esas obras en cada curso del conservatorio, hoy se deben seguir tocando esas, sin importar los gustos y las características individuales del alumnado. Así, si el estudiante no tiene la mano suficientemente grande para tocar décimas y el profesor le pone una obra llena de décimas, el problema será del alumno y no del excelentísimo docente al que hay que idolatrar y no cuestionar.

Este tipo de docente tampoco suele tener respuestas justificadas o aclaratorias. Ante la duda de por qué algo se toca así, su respuesta siempre será «porque mi profesor ya lo tocaba así, y el profesor de mi profesor también«. No habrá una explicación musical, metódica, o musicológica. Se limita más al yo soy el profesor, haz lo que digo y no preguntes.

2- Insistir solo en las partituras.

Este error puede tenerse en consideración desde dos puntos de vista.

Por un lado, si es con alumnado primerizo, el aprender ya desde cero con partitura, nota a nota puede ser duro o aburrido para el menor. Cuando son muy pequeños necesitan también experimentar y manipular, sin que sea justo el principio algo exclusivamente teórico. Puede que a el le funcionase aprender primero las notas, los compases y todo lo musical de forma teórica antes de sentarse al piano, pero ese método a día de hoy suele dar muy malos resultados. Además, ya existen muchos libros para aprender a tocar el piano donde no es necesario saberse toda la teoría musical antes de tocar notas o pequeñas melodías.

Por otro lado, si la clase es con un alumnado más avanzado, se tiende a ocupar toda la clase con el estudio de la obra que se está viendo en ese momento. Esto de entrada ya puede ser un error que refleje que esa obra no es adecuada para ese alumno, ya que si todas las clases se ocupan con ver la misma obra, es porque el repertorio es demasiado difícil. Puede ocurrir que en una clase se tengan más dudas o sea la primera y necesitemos explicar muchos aspectos que luego ya no hará falta repetir, pero no puede convertirse en la tónica habitual.

Otras veces este error es una consecuencia de no ver la música como un contenido transversal e interdisciplinar. Es decir, en clase de piano debemos conectar los conceptos y aprendizajes que el alumno ha obtenido de las clases de lenguaje musical, historia de la música, etc. con la obra a tocar. Debemos ver más allá de las notas y pararnos a ver de qué período es, si fue compuesta en algún momento clave de la vida del compositor… De lo contrario el alumnado será totalmente impersonal, y se crearán reproductores que tocarán con la misma expresión un réquiem que un estudio o una danza carnavalesca.

3- Dedicar todas las clases solo al repertorio

Este error que cometen algunos profesores está conectado con el anterior. La clase de piano no debe limitarse exclusivamente a ver el repertorio. Cada alumno presenta unas habilidades y carencias que pueden ser distintas de las de otro alumno y por tanto, necesitará trabajarlas específicamente. Tendrá que ver ejercicios que le ayuden y no solo obras donde se verá atascado con su problema.

Además, las clases también deberían de tener momentos donde se trabaje la lectura a vista, la harmonía aplicada al piano y otros elementos que facilitan mucho el aprendizaje pianístico y completan al 100% la personalidad y la forma de tocar de cada pianista. Al fin y al cabo, entender lo que se está tocando es indispensable para no convertirse en una gramola.

Sabemos que tal y como está diseñado el programa educativo no siempre hay tiempo para ver todo o para poder hacer todo lo que nos gustaría como docentes. Pero reducir todas las clases a ver exclusivamente obras acabará perjudicando al alumno. No se debería esperar a ver una sonata o un concierto de Mozart para tocar una escala, del mismo modo que nadie aprende a sumar realizando integrales.

4- Escoger piezas con demasiadas dificultades.

Puede que nos toque un alumno que tenga problemas para tocar legato, y que además le cueste realizar notas dobles y sea lento o torpe en los pasajes ágiles. Pero la solución no pasa por poner una única obra con todas estas dificultades simultáneamente. Si está todo mezclado, lo más probable es que el alumno no aprenda a ejecutar correctamente ninguna de esas dificultades técnicas. La frase divide y vencerás, como en la guerra, también funciona al piano.

Es mucho mejor ver una dificultad pianística por pieza, o incluso trabajar a parte de la obra con ejercicios (si son personalizados ya sería lo más de lo más). Cuando domine esa o esas dificultades por separado, ya podrás ponerle obras con terceras, quintas, picados, ligados, escalas a toda velocidad y lo que quieras todo mezclado.

5 – Elegir piezas que duran una eternidad.

Todos sabemos que cuando llegamos a los cursos más altos de la carrera pianística las obras cada vez duran más y lleva meses y meses prepararlas. Pero esto no significa que al principio esto deba ser así.

Si el alumno al poco de empezar ya tiene que pasarse meses (o incluso simplemente semanas) para preparar una canción, lo más seguro es que se aburra o se frustre, y termine dejando el instrumento y las clases.

Mejor comenzar por piezas breves y que se pueda ver ciertos resultados en poco tiempo. Esto motiva y engancha mucho más.

6 – Pretender que todos los alumnos sean el nuevo Mozart.

Como profesor, por tu aula pasarán muchos alumnos. Algunos se lo tomarán en serio y verán al piano como su profesión para el futuro, pero otros simplemente lo verán como un entretenimiento al que unas veces le dedicarán tiempo y otras veces ni se acordarán de él. Las broncas, obligaciones, enfados e imposiciones, no ayudarán a que este segundo perfil de alumnado se apasione por el instrumento.

Es importante escuchar a los alumnos y descubrir qué es lo que quieren aprender y qué les motiva a ello. Cada alumno es diferente, por lo que requieren un acercamiento distinto y descubrir sus formas de aprender.

7 – No ver más vida más allá de Mozart y Beethoven.

Que haya que tocar obras de los distintos estilos musicales, no significa que siempre haya que elegir las mismas obras y de los mismos compositores. Hay obras barrocas interesantes que no son de Bach, sonatas clásicas que no son las 3 o 4 que siempre escuchamos de Mozart (e igual de válidas para ver en clase), y cientos de obras románticas que no firmaron Chopin o Liszt. Si un alumno no quiere tocar lo que tocan todos, hay miles de obras donde elegir. Hoy en día además, existen bibliotecas virtuales donde se pueden conseguir las partituras gratis sin gastarse un céntimo.

8 – Declarar la guerra a Tik Tok y otras redes

Negarse a aceptar que el mundo ha cambiado y que las nuevas tecnologías son indispensables para nuestros alumnos es un error enorme. Puede que como profesores no tengamos por qué saber lo que es Facebook o Tik Tok, pero nuestros alumnos sí que lo sabrán y a la perfección. Y si el alumno para aprender se motiva más grabando su progresión y subiéndola a una plataforma de moda, no tiene por qué ser algo malo. Al revés, si le motiva es mejor dejarlo (siempre que sus padres se lo permitan si es menor de edad). Si además de estudiar las obras que tiene que estudiar, quiere hacer el «escala challenge» al piano, pues bienvenido sea. Así de paso estudia técnica.

9 – Empeñarse en que el piano es lo primero

Siguiendo con la premisa de que todos los alumnos son distintos, puede darse el caso de que un alumno estudie enseñanzas regladas de piano, pero que de mayor quiera dedicarse a otra cosa (estudiar ingeniería, filología o lo que sea) y el piano lo tenga en segundo plano. O también podemos tener a un alumno que quiere dedicarse al piano pero justo en ese año le coincide con un curso duro en el instituto.

Si falta de tiempo por tener sobrecarga de actividades o de trabajo escolar, por muchas presiones que tenga, la situación no cambiará y lo único que se consigue es que el alumnado se sienta peor con sigo mismo. Empatizar con el alumno en estos casos, siempre facilitará las cosas.

10 – Culpar al alumno por errores de los padres.

Muchos alumnos no tienen piano en casa. No se puede martirizar al alumno por algo que no es culpa suya. Si el alumno es joven, no tiene potestad para comprar un piano por más que se le riña.

El problema es que muchos padres aún creen que el conservatorio es una especie de guardería y que pueden apuntar a sus hijos a piano sin desembolsar una buena cantidad de euros en uno. Podrá ser de segunda mano, nuevo, mejor o peor, pero todo alumno de piano, debe de comprar uno en algún momento. Igual que no se puede aprender a montar en bici sin bici, o a nadar sin agua… El piano (como cualquier instrumento) se aprende teniéndolo y tocándolo. Pintar teclas en una mesa, o descargar una app con un piano virtual, no sirve.

Algo similar a esto sucede cuando un alumno detesta el piano pero como su abuelo era pianista y su madre también, él está obligado a serlo. La culpa de tenerlo en clase con cara de asco, no es suya, sino de los padres.

Cris Rodriguez
Pianista profesional y profesora de conservatorio. Cofundadora de Maldito Piano. Cuando mi trabajo me dá tregua, me escapo a tocar por el mundo adelante para participar en proyectos alucinantes como el Jordan Rudess KeyFest o Rockin'1000. No sé vivir sin música,así que el tiempo que me queda se lo dedico a estos tutoriales.

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